EN EL PACHACUTÍ GANAMOS TODOS

EN EL PACHACUTÍ GANAMOS TODOS

 

La Fundación Jesuita es "una institución que busca potenciar y mejorar el trabajo de personas y organizaciones de inspiración ignaciana en Uruguay, con el objetivo de que cada ser humano descubra el verdadero sentido de su vida y pueda desarrollar al máximo sus aptitudes junto con su disposición de ayuda desinteresada al prójimo.

La Fundación es el punto de encuentro para potenciar y generar sinergia entre todas las obras de la Compañía de Jesús en Uruguay mediante el trabajo de jesuitas y colaboradores, en el ámbito educativo, religioso y social."

 

FUENTE: fundacionjesuitas.org.uy

"Quedamos admirados, con renovado asombro, al ver lo que genera la vitalidad juvenil puesta al servicio de los necesitados, la fuerza transformadora y pedagógica que tiene la solidaridad"

Estas palabras las escribo desde el Pachacutí, más precisamente desde Mercedes, donde me ha tocado ser capellán de las seis comunidades que están aquí en la ciudad; además visité la que está en Fray Bentos y la que está en Cardona. Cada año vuelve a ocurrir lo mismo, propios y extraños quedamos admirados, con renovado asombro, al ver lo que genera la vitalidad juvenil puesta al servicio de los necesitados, la fuerza transformadora y pedagógica que tiene la solidaridad.

Los frutos de la experiencia son enormes, y muchos los beneficiados de diversas formas. La gente que nos recibe en primer lugar; no es mucho lo que se puede hacer en 5 días de trabajo, seguramente no se le soluciona la vida a nadie, pero hay algo que sí cambia: quienes reciben a estos chicos, que donan una semana de sus vacaciones para ponerse al servicio de los que tienen menos, reciben un mensaje bien claro, “con estos gurises, hay esperanza que las cosas mejoren”.

Levantar una pared, rellenar un pozo o sanear una zanja, no cambia demasiado la situación, pero experimentar que hay jóvenes que todavía conservan la ilusión de transformar el mundo, eso sí alivia la carga porque renueva el ánimo.

Los propios chicos que participan en la experiencia, ellos se llevan la mejor parte. Muchos el día de mañana, seguramente la mayoría, serán profesionales, alguno probablemente ocupe cargos de responsabilidad en la sociedad; para todos, esta experiencia de trabajo duro, en condiciones muy austeras y con un clima realmente desfavorable, les ayudará a entender mejor las esperanzas del pobre y del necesitado. Cada uno de ellos se lleva, eso esperamos, el corazón lleno de rostros, los de la gente que los recibió y atendió agradecida en los lugares. Volverán a sus casas, a su zona de confort, a sus actividades habituales, pero ya nada será igual. Impactados por el contacto con la necesidad y el dolor, pero también con la gratitud y la esperanza, seguramente la mayoría realizará secretamente un compromiso de seguir trabajando en favor de quienes los recibieron y ahora ya son parte de sus vidas, aunque no los vuelvan a ver.

Los padres, ellos también se benefician, ¡y en qué medida! Cuánto aprenden ellos mismos de la generosidad y entrega de sus hijos. Muchos de ellos, exalumnos, recuerdan con nostalgia ese entusiasmo que también tuvieron en su momento. Esta valentía que los hizo dejar la casa, tomar la mochila e ir a servir a los pobres. Pasó mucho tiempo, pero hoy reconocen que algo de ese fuego sigue estando en su pecho, por eso se sienten orgullosos de sus hijos al verlos partir. Y los que se fueron incorporando a las familias de los colegios que vienen de otras tradiciones o espiritualidades, también se sienten emocionados ante el gesto generoso de sus hijos, y piensan que el esfuerzo que están haciendo como padres está dando frutos. Para muchos el ver a sus hijos enfrentar esos desafíos con entereza también se convierte en una ocasión para reflexionar sobre sus propios ideales y estilos de vida.

En fin, en el Pachacutí ganamos todos, sin duda. Y qué bueno que podamos repetir y disfrutar una experiencia como esta que habla tan bien de nuestro ser Iglesia llamada a construir un Reino de Paz y Justicia donde todos estamos llamados a compartir solidariamente lo que somos y tenemos.

P. Rubén Strina, S.J.
Director de Pastoral

 

FUENTE: fundacionjesuitas.org.uy

    Otros artículos de la Fundación Jesuitas para reflexionar:

→ Hombres y mujeres para los demás (P. Germán Guidi, S.J. - Colegio Seminario)

→ La Iglesia es Cuerpo de Cristo (P. Daniel Ziloni, S.J. - Párroco - Sagrada Familia)

En clave de “visita” (P. Néstor Manzur, S.J. - Colegio San Javier, Tacuarembó)

→ La dimensión profética del Amor (P. Rubén Strina, S.J. - Director de Pastoral)

Amigos en el Señor (Pablo Michel, S.J. - Maestrillo del colegio)

Cuando el cielo quedó debajo (P. Tomas Bradley, S.J.)

La necesidad de pastores (P. Fabián Antúnez, S.J.)

→ Jesús Resucitado viene a sanar nuestros miedos (P. Germán Guidi, S.J. - Colegio Seminario)

→ Paso de la vida a la vida (P. Daniel Ziloni, S.J.)

→ Tiempo de examinar (P. Alvaro Pacheco, S.J.)

 

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Date

28 Abril 2018

Categories

Jesuitas

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