Ser
un exalumno del Seminario
Por el P. Aguerre S.J.
"El
Anuario (Anuario 2009,
Colegio Seminario) lleva en su portada el año
2009, fecha por la cual esta
generación será conocida cuando ingrese a la
categoría de exalumnos. A
partir de ahora sus integrantes podrán formar parte de la
Asociación de
Exalumnos Jesuitas del Uruguay y de la ASIA (Asociación de Antiguos
Alumnos de la Compañía de Jesús)
en el mundo entero.
Este
Colegio,
en sus 130 años de vida, ha visto pasar
numerosísimos muchachos y
muchachas, que si bien acuden a él para la
complementación de su
formación académica, que podría
adquirirse en tantos centros de
enseñanza, ven en un colegio de la
Compañía de Jesús, y en la
inspiración cristiana y en el impacto formativo de San
Ignacio de
Loyola, una opción válida para orientar su vida
entera.
La
enseñanza
está atada a un ritmo medido por el calendario y por el
reloj, por
programas que siguen progresivamente el desarrollo intelectual de cada
uno. Es decir, se nos pone a nuestra disposición EL TIEMPO.
El
aprovechamiento académico depende en gran medida de la
calidad de la
enseñanza, pero sobre todo de la disposición para
aprender que cada uno
aporte, en una edad difícil en que multitud de otras
opciones se
disputan nuestra atención. Por eso, el tiempo es
sólo el campo en el
que se desarrollan las oportunidades que hay que saber detectar y
aprovechar.
Esa
apertura a hacer rendir nuestras capacidades nos
pone en el ámbito de la educación, de la
formación en valores (de bien
y de mal, de conveniente e inconveniente, de justo e injusto, de moral
e inmoral, de completo e incompleto y tantas otras
dicotomías con las
cuales nos estamos debatiendo constantemente).
Pero
sobre todo, en
nuestros Colegios, proponemos un desafío CRISTIANO-NO
CRISTIANO, en la
versión ignaciana de EXIGENCIA, para un mejor SERVICIO, es
decir,
HOMBRES Y MUJERES PARA LOS DEMÁS. Este altísimo
propósito, tan fácil de
enunciar como difícil de cumplir, debe de contar con la
honestidad
intelectual de saber reconocer la fragilidad y contradicciones de todo
componente humano, porque tanto el educador como el educando pueden
escudarse en la sublimidad de estos principios, para disimular sus
propias deficiencias.
La
visión cristiana de la vida cuenta con los
aportes que todos nos debemos, y también con las carencias
de cada uno.
La dialéctica AMOR (gratitud por lo que se recibe y se
devuelve), y
también PERDÒN (por lo que no se nos dio y por lo
que se nos quitó) nos
sintetiza el desafío de todo proceso educativo, tanto
familiar como
colegial. Cada uno hará su propia síntesis de
todos estos años, que no
son sólo de siembra, sino de cosechas parciales. Todos han
recibido un
buen caudal de capacidades. No basta. Capacidad es una cosa,
rendimiento es otra. Por algo, nos queda el mandato bíblico
desde el
principio de la creación: porque “fuimos hecho a
imagen y semejanza de
Dios (en el amor, en la creatividad, en la inteligencia, en la
comunicación)”, se nos dijo también
“crezcan, multiplíquense y dominen
la tierra” para hacernos co-responsables en la
transformación del
mundo, al cual tenemos que llevar desde la ley de la selva, hasta el
Reino de Dios.
El
Colegio, en su medida humana, ha hecho lo suyo. Ojalá que
sea
un ingrediente útil en la vida de cada uno de ustedes."
P.
José Aguerre, S.J.
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