Colaboran
estrechamente con él: la Dirección de Pastoral, la Dirección
Académica, las Direcciones de Sector, la
Dirección Administrativa, el Departamento de
Psicología y Orientación, el Departamento de
Comunicaciones Institucionales y la Secretaría de Desarrollo
Académico.
Esta
distribución de responsabilidades es complementada; por una
serie de instancias y funciones de Coordinación de los
distintos grupos y equipos de trabajo (Coordinaciones de Nivel o de
Asignaturas) y con el desempeño de los Consejos de Sector,
organismos de consulta de las Direcciones de cada Sector (Educación Inicial, Primaria,
Secundaria Primer Ciclo y Segundo Ciclo) y de participación
de los educadores de los distintos Sectores del Colegio.
Todo
ello es enriquecido por el aporte de una serie de servicios
administrativos y auxiliares docentes que ayudan al alcance de los
objetivos educacionales, tales como: Biblioteca, Informática
Educativa, Librería, Administración, Centro de
Cómputos, Mantenimiento, Servicios Generales, Impresiones.
Orientar
la gestión de una organización de estas
características hace que se preste especial
atención a tres principios que consideramos medulares para
lograr un buen clima de trabajo y un adecuado funcionamiento de la
organización como un todo, en primer lugar;
bregar para que sea operante en la estructura y en las personas la
lógica de "la autoridad como servicio" en vez de "la
autoridad como poder", la cual se enraiza en la propuesta
evangélica y en el ideal de hombre encarnado por
Jesús de Nazareth.
En segundo
lugar; la promoción incesante de una actitud
personal y grupal que favorezca el cambio y el crecimiento personal,
facilitando el examen y la evaluación permanente de las
responsabilidades, acciones y programas que se emprenden en el deseo
buscar una mayor fidelidad a los propósitos fundantes de la
pedagogía ignaciana.
En tercer
lugar; evidenciar el principio de subsidariedad, donde
la responsabilidad es entregada y ella es a su vez asumida por los
distintos actores de la institución, de forma tal de
integrar todos los esfuerzos en la búsqueda del bien
común.
Estos
principios por sí solos no aseguran una buena
gestión. Necesariamente deben acompañarse por una
actitud personal y comunitaria de discernimiento en oración
para buscar, hallar y encontrar la voluntad de Dios en los
acontecimientos cotidianos que se suceden en la vida de una
institución escolar y a la hora de elaborar las
líneas de acción estratégicas, que
perfilan los rumbos y caminos a transitar. Esta es una tarea
común y permanente de los laicos y los jesuitas que animan
la marcha de nuestro Colegio.