Directora de Bachillerato: Prof. Mag. Lucía Rodríguez de Bergeret
Subdirector: Prof. Juan A. Mantiñán
Director de Administración: Sr. Antonio Sommer
Contador General: Cr. Daniel Acuña
Gerente de Comunicaciones Institucionales: Sra. Laura San Román
El P. Rector, de acuerdo a las
orientaciones generales de la Iglesia Católica y de la propia Compañía
de Jesús y en consulta frecuente con el Consejo Directivo, establece las líneas
y orientaciones generales del trabajo a desarrollar en el área de la Pastoral, en el de
la Labor Pedagógica, como en la de Administración y Servicios.
Colaboran
estrechamente con él el Director de Pastoral, el Director Académico, las Direcciones de
Sector, la Dirección de Deportes, la Gerencia Administrativa, el Departamento de
Psicología y Orientación, la Secretaría de
Desarrollo Académico, y el Departamento de Comunicaciones Institucionales.
Esta distribución de
responsabilidades es complementada; por una serie de instancias y funciones de
Coordinación de los distintos grupos y equipos de trabajo (Coordinaciones de Nivel o de
Asignaturas) y con el desempeño de los Consejos de Sector, organismos de consulta de las
Direcciones de cada Sector (Primaria, Secundaria Primer Ciclo y Segundo Ciclo) y de
participación de los educadores de los distintos Sectores del Colegio.
Todo ello es enriquecido por
el aporte de una serie de servicios administrativos y auxiliares docentes que ayudan al
alcance de los objetivos educacionales, tales como: Biblioteca, Informática Educativa,
Librería, Administración, Centro de Cómputos, Mantenimiento, Servicios Generales,
Impresiones.
Orientar la gestión de una
organización de estas características hace que se preste especial atención a tres
principios que consideramos medulares para lograr un buen clima de trabajo y un adecuado
funcionamiento de la organización como un todo, en primer lugar; bregar para que
sea operante en la estructura y en las personas la lógica de "la autoridad como
servicio" en vez de "la autoridad como poder", la cual se enraiza en la
propuesta evangélica y en el ideal de hombre encarnado por Jesús de Nazareth.
En segundo
lugar; la promoción incesante de una actitud personal y grupal que favorezca el
cambio y el crecimiento personal, facilitando el examen y la evaluación permanente de las
responsabilidades, acciones y programas que se emprenden en el deseo buscar una mayor
fidelidad a los propósitos fundantes de la pedagogía ignaciana.
En tercer lugar;
evidenciar el principio de subsidariedad, donde la responsabilidad es entregada y ella es
a su vez asumida por los distintos actores de la institución, de forma tal de integrar
todos los esfuerzos en la búsqueda del bien común.
Estos principios por sí solos
no aseguran una buena gestión. Necesariamente deben acompañarse por una actitud personal
y comunitaria de discernimiento en oración para buscar, hallar y encontrar la voluntad de
Dios en los acontecimientos cotidianos que se suceden en la vida de una institución
escolar y a la hora de elaborar las líneas de acción estratégicas, que perfilan los
rumbos y caminos a transitar. Esta es una tarea común y permanente de los laicos y los
jesuitas que animan la marcha de nuestro Colegio.