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"El
lema nos pone de frente al mundo en que vivimos, un mundo que se mueve
y desarrolla, un mundo que alberga grandes anhelos, que está
cargado de deseos muy variados y que crece en dimensiones
insospechadas, y que por contraposición carga con sufrimientos,
desencuentros, desilusiones y pecado. La fe cristiana entiende que
Jesús es el sentido del mundo y de la historia. Que el mundo y
todo lo que abarca fue creado a su imagen: que se encuentra consigo
mismo cuando se encuentra vivencialmente con Jesucristo en el presente,
que nos conduce hacia el futuro y enseña a mirar la historia.
'Amar y servir en el corazón del mundo' es encontrar sentido a
la vida, la historia y el mundo precisamente al amar y servir. Es saber
que, este mundo tiene un corazón que late y vibra y que nos
invita a nosotros a hacer lo mismo: latir y vibrar con el amor que nos
impulsa. Es encontrarse con el Corazón de Jesús que nos
invita, llama y da sentido.
Para la educación es muy importante estar en sintonía con
este principio amoroso y dinámico; es la fuente de todo deseo de
crecimiento, aprendizaje y superación; es un impulso para la
adquisición de hábitos constructivos y el motivo para
asumir tareas que exigen dedicación y constancia; es la
posibilidad de vivir con alegría todos los acontecimientos
cotidianos, desde aquellos que salen como lo deseábamos, hasta
los que nos frustran, los que nos divierten como si fueran un juego y
los que por rutina amenazan con desmoralizarnos. ¡Estamos urgidos
a vibrar con el Corazón de Jesús que late en medio de
nosotros! ".
P. Alejandro Tilve, s.j.
Rector
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