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Jesuitas: Este nombre hace referencia a los miembros de la Compañía de Jesús por ello se les conoce con el nombre de jesuitas. Además es habitual que cuando nos referimos a un miembro de esta orden religiosa el nombre de la persona sea seguido de la sigla S.J., la cual se lee como Compañía de Jesús (Societatis Jesu)

Ejercicios espirituales de San Ignacio (E.E.): Los ejercicios de San Ignacio son un conjunto ordenado de ejercicios de oración formulados por San Ignacio cuando aún era laico. Están diseñados para ayudar a una persona, mediante la oración, a examinar su vida y su relación con Dios; se dirigen principalmente a laicos. El objetivo rector de Ignacio al formularlos era ayudar a que la persona orientara su vida hacia un mayor amor y servicio a Cristo a través de la imitación de su vida desinteresada y de Servicio a los demás. El período normal para la realización de los ejercicios espirituales es de un mes, dedicado en exclusiva a la oración y a la reflexión. Ejercicios es un libro diseñado fundamentalmente para ayudar al director del retiro en la guía del ejercitante.
No se trata de un libro de lectura. Los ejercicios de oración tienen que ser experimentados de forma activa por la persona, a través del uso de todas sus facultades mentales: memoria, comprensión, imaginación y voluntad. Los ejercicios espirituales se derivan de la experiencia de conversión y peregrinación espiritual de Ignacio. La mayoría de los conceptos clave y del vocabulario ignaciano proceden del libro de los Ejercicios

Constituciones: Inspiradas por el mismo espíritu de los Ejercicios Espirituales, las Constituciones manifiestan la capacidad ignaciana de compaginar los fines más idealistas con los medios más concretos y realistas para alcanzarlos. La obra dividida en diez partes, es un manual de formación para la vida de la Compañía la cual fue escrita por el propio Ignacio y dedicó los últimos años de su vida a escribir las Constituciones de la nueva Orden Religiosa

Congregación general: Congregación General (C.G.) es la expresión utilizada por Ignacio de Loyola y los primeros jesuitas para referirse al máximo órgano legislativo de la Compañía de Jesús (lo que en otras Órdenes y Congregaciones Religiosas se denomina "Capítulo General"). La C.G. se reúne por uno de los siguientes motivos: con ocasión de la muerte del General, para elegir uno nuevo; o u, en circunstancias especiales, para redefinir las orientaciones apostólicas y espirituales de la Orden. En los 456 años de su historia los jesuitas se ha reunido en C.G. 34 veces. Tras el giro eclesial del Concilio Vaticano II, lo han hecho con alguna mayor frecuencia que hasta entonces: cuatro veces entre 1965 y 1995, en las C.G. 31 a 34. La C.G. 33 (1983) tuvo por objetivo principal elegir el nuevo General Peter-Hans Kolvenbach, tras la renuncia del P. Arrupe

Educación Jesuítica: En esta sección se describen algunos documentos y términos importantes relacionados con la educación jesuítica

Ratio Studiorum: (Plan de estudios, 1599).Es un manual diseñado para orientar a maestros y administradores de escuelas jesuitas. Incluye una serie de reglas e instrucciones para la administración de estas escuelas. El Ratio se desarrolló gradualmente a lo largo de los primeros 50 años de la participación de los jesuitas en la educación. Es producto de la reflexión de los primeros jesuitas sobre su experiencia en la educación. La última versión, publicada en 1599, se convirtió en el manual que normó la educación jesuítica por siglos

Prelección: Es uno de los métodos jesuíticos de enseñanza tradicionales, en el Ratio. La prelección, en su forma tradicional, implica que el maestro haga una revisión previa de la tarea de los alumnos. Durante ella, el maestro señala las áreas específicas donde los alumnos deben poner especial cuidado. El maestro también puede usarla para establecer el enfoque y el método con que debe estudiarse una materia en particular

Repetición: Es otra práctica de la enseñanza jesuítica tradicional. La repetición es un tiempo que se dedica a la revisión de un tema. Sin embargo, no significa la simple revisión o memorización del material que se aprendió. Conlleva la idea de una apropiación y entendimiento más profundos del material aprendido. En el Ratio hay cinco tiempos y niveles para la repetición: inmediatamente después de la prelección, el día siguiente, cada semana, mes y año. El Ratio también establece un período para la repetición anterior a cualquier examen importante

Fe que realiza la justicia: El objetivo de la educación ignaciana es la formación de estudiantes que vivan una fe que reconozca la obligación de trabajar por la justicia en el mundo. Esta idea fue captada en la famosa frase del P. Pedro Arrupe (Prepósito General de la Compañía de Jesús, 1965-1983): " Hombres y mujeres para los demás." La frase encierra una característica esencial de la educación jesuítica: la formación de hombres y mujeres que dediquen sus vidas al servicio de otros, sobre todo de los que tienen mayor necesidad

Opción preferencial por los pobres: Esta característica subraya que la educación jesuítica debe tener como prioridad el servicio a los pobres y a los marginados.
Recientemente nuestro P. General Peter-Hans Kolvenbach sj, manifestó en febrero de 1998 en su visita a Venezuela: "La opción por los pobres, suena casi a slogan gastado, de tanto que se venido repitiendo. Sin embargo, éste es otro de los puntos irrenunciables. Es cierto que los Colegios han evolucionado en términos de nivelación social y que hoy su público no es el que fuera años atrás. Sin embargo, no se puede afirmar que el segmento social atendido por nuestros Colegios sea exponente de las grandes mayorías de nuestros países."

"Que nadie descalifique a nuestros Colegios por el público que atienden; pero que nadie busque tampoco en los Colegios la consolidación de situaciones de privilegio. No podemos ser más exigentes que Jesús, que no deshaucia a nadie. Pero tampoco ser menos exigente que Él".

"Todos sabemos las limitaciones en que se mueve la educación privada. Si no trabajamos con los pobres o en medio de ellos, al menos que quede bien claro que trabajamos desde la perspectiva de ellos y para ellos. los pobres, no como objeto de nuestra compasión, o como beneficiarios de nuestra acción social, sino como referente obligado de toda nuestra educación, en busca de una sociedad justa e igualitaria"

Excelencia: La educación jesuítica siempre ha buscado la excelencia . Tradicionalmente este interés se centraba en la excelencia académica. Sin embargo, en las Características de la educación de la Compañía de Jesús se afirma que la excelencia debe aplicarse a todos los aspectos de la vida de la escuela: la intención es el desarrollo más completo posible de todas las dimensiones de la persona, unido al desarrollo de un sentido de los valores y de un compromiso al servicio de los demás, que otorga prioridad a las necesidades de los pobres y está dispuesto a sacrificar el propio interés por la promoción de la justicia. La búsqueda de la excelencia académica es propia de una escuela jesuítica, pero solamente en el contexto más amplio de excelencia humana

Magis: (más de lo acostumbrado). Esta expresión latina deriva de los Ejercicios de Ignacio, donde se pregunta al ejercitante qué más puede hacer por Cristo.

En las Características de la educación de la Compañía de Jesús se señala que debe entenderse el magis, el más, en una dimensión pedagógica como el desarrollo de las capacidades individuales de cada persona en cada etapa de su vida, unido a la prontitud para continuar este desarrollo, a lo largo de la vida y la motivación para emplear al servicio de los demás las cualidades desarrolladas. (CESJ n. 109) 

Cuidado e interés individual por cada persona: (Cura personalis). Es una de las características esenciales de la educación ignaciana que se deriva de la consideración de que los ejercicios espirituales deben adaptarse a la edad, necesidades y talentos del individuo que los practica. Resulta importante en la educación ignaciana porque es el punto de partida para el trabajo con los alumnos como y donde están y no necesariamente como y donde el maestro desee que estén. El enfoque educativo fundamental se centra en las necesidades individuales del alumno

Características de la Educación de la Compañía de Jesús: El documento "Características de la Educación de la Compañía de Jesús" (1986), fue el resultado de cuatro años de consulta participativa entre los Colegios Jesuitas del mundo entero, bajo la coordinación del Consejo Internacional de la Educación jesuítica (ICAJE), con él se llegó a afirmar cuál es el elemento "peculiar" de la Educación Jesuítica.

En los tiempos que corren no es posible imaginar un instrumento unificador que regule a todas las diversas experiencias educativas de la Compañía, como lo hizo la anterior "RATIO STUDIORUM" en su tiempo, por ello se colocó el énfasis en encontrar lo propio y "peculiar" de nuestros centros.

"Esa peculiaridad podrá ser descubierta a través de la reflexión sobre la experiencia vivida por Ignacio (fundador de la Compañía de Jesús), sobre los modos como esta experiencia vivida fue participada por otros, sobre la manera como Ignacio mismo aplicó su visión a la educación en las Constituciones y en sus cartas, y sobre la manera como esta visión se ha desarrollado y se ha aplicado a la educación en el curso de la historia, hasta nuestro tiempo presente." [CESJ n.8].

Peculiar quiere decir, por lo tanto, "inspiración, los valores, las actitudes y el estilo que han caracterizado tradicionalmente la educación de la Compañía y que deben ser característicos de cualquier centro educativo" [CESJ,9]. 

El Documento "Características de la Educación de la Compañía de Jesús": Proclama el ideal del hombre a ser formado en las instituciones educativas:"un hombre que desarrolle la capacidad de conocer la realidad y de valorarla críticamente, con la noción de que las personas y las estructuras pueden cambiar, unido a un compromiso de trabajar en favor de estos cambios de un modo que ayude a crear estructuras humanas más justas." [CESJ 58]

Para eso la educación de la Compañía propone a: "Cristo como el modelo de la vida humana; una preparación para un compromiso en la vida activa, al servicio de la fe que realiza la justicia; una formación de "hombres y mujeres para los demás". (CESJ 72).
En orden a promover una conciencia de "los otros", la educación jesuítica acentúa:
"los valores comunitarios, tales como la igualdad de oportunidades para todos, los principios de justicia distributiva y social" [CESJ 83].

prioriza el desarrollo global de la persona: "la búsqueda de la excelencia en su acción formativa, excelencia académica y excelencia del testimonio.

Este Documento fue muy bien recibido en todas las partes del mundo. Sin embargo, quedó una pregunta:

"¿Cómo poner en práctica los ideales y objetivos propuestos?"

"¿Cómo introducirlos de una forma práctica en el día a día del proceso pedagógico en las escuelas?"

"¿Qué hacer, de hecho, para poder estimular y desarrollar los objetivos de la Educación Jesuítica?"

El Consejo Internacional de la Educación Jesuítica, (ICAJE) enfrentó de nuevo estas preguntas. Buscó, por un lado, reflexionar sobre las teorías y prácticas pedagógicas modernas que hablan del proceso de enseñanza-aprendizaje, sin olvidar, al mismo tiempo, la larga práctica educativa en sus 450 años de historia; y por el otro, fue a buscar en el itinerario y en la intuición de su fundador (Ignacio de Loyola) los componentes de un modelo-esquema que focalizara el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Se usa la expresión "pedagogía ignaciana" porque se inspira en las tres obras principales de Ignacio: los "Ejercicios Espirituales"; la "Ratio Studiorum" y las "Constituciones de la Compañía de Jesús".

El modo de proceder de Ignacio como educador y formador de hombres se encuentra aquí, donde explicita lo implícitamente formulado en todos sus escritos e instrucciones, apuntando "caminos por los cuales los educadores podrían acompañar a los educandos y facilitarles el aprendizaje y maduración, haciéndolos encarar la verdad y el sentido de la vida" [P.I.30]

II - Paradigma pedagógico ignaciano: El nuevo Documento "PEDAGOGÍA IGNACIANA" reafirma y amplía los objetivos propuestos en el documento anterior (CESJ):

"- una formación total y profunda de la persona hacia la excelencia humana y académica; el crecimiento global de la persona; la formación de un hombre/mujer para los demás, equilibrado, competente, abierto al crecimiento, a la trascendencia, compasivo, comprometido con la justicia y el servicio".

"El seguimiento del desarrollo intelectual de cada estudiante (...) sigue siendo con razón el objetivo predominante en la educación jesuítica. Su finalidad, sin embargo, no ha sido nunca acumular una cantidad de información o meramente preparar para una profesión, aunque éstas sean importantes en sí mismas y útiles para que surjan líderes cristianos". "El último objetivo de la educación jesuítica es, más bien, el total crecimiento de la persona que lleva a una acción, en particular, que es inspirada (...) por Jesucristo, el hijo de Dios, el "Hombre para los demás" [P.I.n.12].

La acción se basa en un entendimiento reflexivo (...) e insta a los estudiantes al dominio de sí y a la iniciativa, a la integridad y a la exactitud.[P.I.n.12]

Los alumnos, graduados en un colegio jesuítico, deberían ser:
"personas equilibradas, intelectualmente líderes en el competentes, abiertas al progreso,servicio religiosas, amables y comprometidos de la fe con justicia" [P.I.n.13] "líderes en el servicio y en la imitación de Cristo Jesús, hombres y mujeres competentes, conscientes y comprometidamente sensibilizados". 

Tal objetivo requiere una formación total y profunda de la persona humana, un proceso educativo que aspire a la excelencia, un esfuerzo de superación en el desarrollo de las propias potencialidades, que integre lo intelectual, lo académico [P.I.n.14] y lo formativo, en las diversas dimensiones.

Para la ejecución de estos objetivos, el Documento, se inspira claramente en la propia experiencia existencial de Ignacio, para establecer lo que viene a ser llamado el Paradigma Pedagógico Ignaciano, que prioriza la interacción constante de experiencia, reflexión y acción.

Inserto profundamente en el contexto de la historia de su tiempo y partiendo de las circunstancias de su propia existencia, (personalidad, acontecimientos, afectividad,,,) Ignacio se puso constantemente en una actitud de escucha y de búsqueda para el encuentro con la Verdad.

La experiencia de la propia vida (como un todo), la observación, análisis y lectura de los hechos, de las reacciones, de los cambios, crisis y conquistas fue siendo abrazada y asumida.

Ignacio hizo de la experiencia un objeto continuo de reflexión seria y constante. El significado, las consecuencias e implicaciones, las reacciones para los demás y para el futuro fueron envolviendo todo el ser de la persona, en una actitud vital de búsqueda.

Esto lo llevó a una serie de cambios, de tomas de decisión con consecuencias vitales para su vida interior y para la propia actuación exterior, cambios motivados como respuesta al amor y expresada a través de una "acción" coherente.

Este proceso constante y dinámico, en busca del algo "más" (el "magis" ignaciano) requiere un discernimiento continuo, una evaluación incesante.

Es un proceso dinámico que se realiza en cinco etapas, sucesivas y simultaneas, porque cada una de ellas si se integra con las demás, de tal manera que interactúan durante todo su desarrollo

III - Etapas y desarrollo

Contexto: Consiste en situar al sujeto, el hecho en estudio y sus protagonistas, en su realidad y circunstancias.
En los Ejercicios Espirituales, Ignacio estimula el director de los Ejercicios a enterarse, lo más cercanamente y previamente posible, de la vida y las disposiciones del ejercitante.
De la misma manera, la atención personal, que es característica de la Educación Jesuítica, requiere que el profesor conozca la vida, los intereses de los estudiantes, el contexto concreto del propio proceso enseñanza- aprendizaje. Así, se debe tener en cuenta en la práctica de la enseñanza, la realidad en donde está inserto el estudiante:
- el contexto real de la vida del estudiante (familia, situación social, clima cultural...) [P.I.n.38]
- el contexto socio-económico, político y cultural; [P.I.n.39]
- el propio ambiente institucional del centro educativo, el clima, el conjunto de normas y de relaciones que crean la atmósfera de la vida escolar [P.I.n.40]
- los conceptos previamente adquiridos, que los estudiantes traen consigo en el inicio del proceso de aprendizaje. [P.I.n.41]

Experiencia:   Es la apertura radical del sujeto a toda realidad. Ignacio usa mucha la expresión: "saborear las cosas internamente". La experiencia integra el conocimiento de la realidad con sentimientos también de naturaleza afectiva. Va más allá de la comprensión puramente intelectual y exige que "todo el hombre" -mente, corazón y voluntad - se implique en la experiencia que está siendo vivida. La propia experiencia de vida (con las diversas reacciones, comprensión, análisis, síntesis, evaluación) debe estar integrada en una comprensión más plena, un aprendizaje significativo. Tanto las dimensiones afectivas como las cognoscitivas del ser humano deben quedar implicadas, porque si el sentimiento interno no se une al conocimiento intelectual, el aprendizaje no moverá a una persona a la acción. [P.I.n.42]

La tarea educativa consiste, por lo tanto, en desarrollar en la persona la capacidad de estar atenta y percibir la realidad y los fenómenos que ocurren. El estudiante no sólo investiga los elementos en cuestión, sino que, al mismo tiempo, hay una reacción afectiva, por ejemplo: "Me gusta... No me va este tipo de cosas... Es interesante..."

"La confrontación de un nuevo conocimiento con lo que uno ya había aprendido no puede limitarse simplemente a la memorización o a la asimilación pasiva de datos adicionales, especialmente cuando no encaja exactamente con lo que uno conoce."[P.I.n.44].

El darse cuenta que no había comprendido realmente (hechos, situaciones) empuja a nuevos ensayos para comprender mejor, para captar la realidad más profundamente

Reflexión: Consiste en preguntarse qué se vivió en la experiencia, cuál es su significado, las relaciones con las dimensiones de la vida.

Ignacio, al percibir que la persona está sometida a diferentes tendencias, orienta una vez más en los Ejercicios Espirituales (E.E.) a buscar siempre clarificar su motivación interna, poner en cuestión las causas e implicaciones de lo que experimenta, buscar entender el significado de la experiencia vivida, establecer las relaciones entre los hechos vistos, tocados, sentidos, percibidos u observados.

Esto permite a la persona conceptualizar, formular hipótesis, conjeturas, definir; posibilita también emitir un juicio, formular una reflexión crítica. [P.I.n.47]

En una dimensión pedagógica, el término reflexión significa una reconsideración seria y ponderada de un determinado tema, experiencia, idea, propósito o reacción espontánea, en orden a captar su significado más profundo.

Por tanto la reflexión es el proceso por el cual se saca a la superficie el sentido de la experiencia. [P.I.n.49]. Es el proceso que se utiliza para captar el significado y el valor esencial de lo que se está estudiando.

Sin la experiencia no es posible la reflexión. Un simple aprendizaje de memoria o una comprensión superficial de lo que fue memorizado, no puede llevar a la reflexión.

Reflexión:
- es descubrir la relación de lo que se está estudiando con otros aspectos del conocimiento y la actividad humana;
- es un proceso formativo y liberador;
- es formar la conciencia del alumno (creencias, valores, actitudes);
- es modelar su misma forma de pensar;

La reflexión debe llevar a: 

- entender la verdad de que se trata con mayor claridad [P.I.n.50]
- entender las causas de los sentimientos o reacciones experimentadas al considerar atentamente alguna cosa [P.I.n.51];
- profundizar en las implicaciones del objeto en estudio a nivel personal, social o colectivo. Por ejemplo: "¿Qué posibles efectos, se pueden seguir, de los esfuerzos medioambientales para controlar el efecto invernadero, para mi vida, la de mi familia, la de mis amigos y para las vidas de los pueblos de los países pobres?" [P.I.n.52]
- lograr convicciones personales sobre hechos, opiniones, verdades -distorsionadas o no, y similares. Por ejemplo:"la mayoría de la gente considera que un reparto más igualitario de los recursos del mundo, sería deseable, más aún que es un imperativo moral. Mi propio estilo de vida, y tantas cosas que me parecen normales y doy por supuestas, ¿pueden contribuir a la actual desigualdad? ¿Estoy dispuesto a reconsiderar lo que necesito para ser feliz?"
- llegar a comprender quién soy ("¿Qué es lo que me impulsa? y ¿porqué?...") y quién debería ser en relación con otros. Por ejemplo:
"¿Cómo me influye la problemática sobre la que reflexiono? ¿Porqué? ¿Vivo con paz esta reacción que se produce en mí mismo? ¿Porqué? Si no ¿por qué no?" [P.I.n.54]
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Acción: Es la manifestación operativa de una decisión libremente asumida para la transformación de la persona y de la realidad en que vive.

Ignacio orienta al ejercitante, en los Ejercicios, a buscar conocer la voluntad de Dios para ponerla en práctica libremente. Por eso, se hace necesario promover algunos cambios en el estilo de vida y en la postura interior. Para adecuarse a lo que Dios quiere, la persona es llevada a tomar decisiones apropiadas.

La reflexión en la pedagogía ignaciana sería un proceso truncado si acabase en el entendimiento y en reacciones afectivas [P.I.n.60]. Profundizar en la propia experiencia, motivan e impulsan al individuo a pasar del entendimiento a la acción y al compromiso. [P.I.n.61]

A la luz del entendimiento que conoce y de los sentimientos implicados, el estudiante llega a opciones personales internas: decide tal verdad como su punto de referencia, su actitud o predisposición, que va a afectar a una serie de decisiones posteriores, tanto en el estudio (sacar tiempo para leer, mejorar sus hábitos de estudio, etc) como en la elección de la profesión, como en nuevos compromisos sociales, por ejemplo, a favor de los menos favorecidos.

Los Colegios de la Compañía de Jesús pretenden formar, por lo tanto, jóvenes que puedan experimentar un crecimiento personal continuo, tomando decisiones y cambios que afecten su vida personal, más aun, que contribuyan, inteligente y eficazmente para un cambio de la sociedad

Evaluación:    Es la revisión de la totalidad del proceso pedagógico, para verificar en qué medida los pasos del paradigma fueron realizados, y si pudo alcanzar los objetivos propuestos.

Para Ignacio la evaluación es, de una cierta manera, la llave de todo. Es un proceso interactivo. No es el cierre del proceso, mas sí es la potencia relanzadora del mismo. Proceso dinámico y vital que lleva a la persona a verificar en qué medida creció, cambió, se insertó más en ese contexto, reflexionó sobre la experiencia, promocionó cambios a nivel personal, institucional y social. La evaluación debe tornarse un hábito en la vida de las personas, siempre en esa actitud de escucha y de búsqueda.

La pedagogía ignaciana busca una formación que incluye el dominio académico pero pretende ir más allá. Aquí nos preocupamos del desarrollo equilibrado de los estudiantes como "personas para los demás". Por eso resulta esencial la evaluación periódica del crecimiento de los estudiantes en sus actitudes, prioridades y acciones acordes con el objetivo de ser una "persona para los demás" [P.I.n.64].

No se trata solamente de evaluar el dominio de memoria o de conocimiento, sino su propio nivel de maduración, su capacidad de reflexión, sus actitudes, el proceso de maduración humana, y eso requiere coraje, determinación, y no desistir delante de lo que es difícil.

"Existen muchas formas de calibrar esta más plena maduración. Hay que tener en cuenta todo: la edad, el talento y el nivel de desarrollo de cada estudiante.

Para ello, hay métodos pedagógicos apropiados como las tutorías, la revisión de los diarios de los estudiantes, la autoevaluación de los propios alumnos en los diversos campos de crecimiento, así como la revisión de las actividades del tiempo libre y el servicio voluntario para otros". [P.I.n.65]

El hábito de la evaluación debe llevar al profesor a revisar los contenidos planeados, las actividades realizadas, los medios utilizados, para constatar sus necesidades, su articulación y eficiencia, para consecuentemente, reforzarlos, mejorarlos o cambiarlos. Esta revisión deberá ocurrir al final de un proceso de trabajo (unidades lectivas) y también durante el propio desarrollo para poder mejorarlo y readaptarlo al desarrollo, a las condiciones del estudiante, y actualizar la contextualización. Con los subsidios del diagnóstico constante, el proceso formativo está siempre en permanente adaptación para responder a las necesidades personales de cada uno, mejorando cualitativamente toda la dinámica con los ajustes adecuados y tornándose, al mismo tiempo, en una dinámica constante de ayuda personal.

La evaluación cuestiona todas las etapas del paradigma, pero no se resume en el mero cuestionamiento. Examina los resultados del proceso, busca las causas y sus posibilidades de superación, reabre caminos

A.M.D.G.: Ad Maiorem Dei Gloriam, (en latín) significa "A mayor gloria de Dios". Se utiliza como consigna de la Congregación y aparece en inscripciones de diversos documentos y monumentos.

IHS: Equivalente de JESÚS (de la sigla latina Iesus Homo Salvator), utilizado como anagrama en el sello y escritos de la Orden.

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