Colegio Seminario
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Fotografía de la entrada del Colegio

UN COLEGIO CON HISTORIA

La piedra fundamental del Colegio Sagrado Corazón, se coloca un año antes del descubrimiento de América, cuando nace Ignacio de Loyola, nuestro fundador. Hombre amante de glorias militares y mujeres de la alta sociedad, gasta su primera madurez sin la más remota intención de crear un complejo sistema pedagógico. Luego de treinta años y muchas vueltas, cambia de rumbo y, junto a otros compañeros universitarios, se dedica a predicar los ideales de Jesús de Nazareth. En 1540 el grupo recibe la aprobación pontificia y queda fundada la Compañía de Jesús. Su buena fama se extiende en 1552, cuando uno de los primeros jesuitas fallece a las puertas de China, donde había llegado como misionero.

Pasa algo más de un siglo y cuando en 1680 Manuel de Lobo funda la Colonia del Sacramento, los jesuitas levantan allí el primer establecimiento educativo de la Banda Oriental. Lógicamente lo llaman Francisco Xavier en honor de aquel ilustre adelantado llegado a las antípodas.

En 1724, Zabala funda Montevideo. Las construcciones corren a cargo de dos mil indios venidos de la Reducciones del norte. Están dirigidos por tres jesuitas. Dos años después dos compañeros de Jesús se instalan en la ciudad y en 1746 Rafael Martorell S.J. (Societatis Jesu, la sigla de los jesuitas) dirige un colegio de primeras letras en la esquina de Rincón e Ituzaingó. Todavía no es el establecimiento actual pero sí su semilla.

Desgraciadamente, en 1767 Carlos II corta la buena racha de aquellos educadores y los expulsa malamente, como bien lo representa la película La Misión. En 1773 un Papa va más lejos y lo suprime. Cuando ocho lustros más tarde la historia parecía definitivamente consumada, otro Papa los resucita en 1814 y les permite levantar velas para navegar de acuerdo a los nuevos vientos.

En 1846 los compañeros de Jesús están de nuevo de este lado del Uruguay. Dos años más tarde el Padre Francisco Ramón Cabré S.J. atiende el colegio patrocinado por el presbítero Antonio de Vargas. La fama del jesuita debió ser grande por su atención a los pobres y enfermos pues en el hospital Maciel una de las salas lleva su nombre.

Durante la Guerra Grande los seguidores de aquel tenaz vasco de Loyola no se arredran y fundan otro colegio en Santa Lucía. Esta tendencia expansiva es cortada por el Presidente Gabriel Pereira, en 1859, quien los obliga a retirarse de todo el territorio nacional.

Mons. Jacinto Vera los trae de nuevo a Montevideo, en 1872, y les encarga la construcción de un seminario donde se formen los futuros clérigos.

En 1880, el Padre Miguel Cabezas S.J. superior de la comunidad de Jesuitas, ha conseguido donativos suficientes y compra la manzana comprendida entre las calles Soriano, Canelones, Martínez Trueba y Barrios Amorín.

Al año siguiente allí se alojan doce seminaristas y un puñado de alumnos seglares, con lo cual al instituto se lo conoce como Colegio - Seminario, En 1886 emerge la primera camada de bachilleres.

Con el pasar de los años los alumnos aumentan y el edificio se agranda. En 1887 se inicia la construcción del templo. En 1909 el cuadrilátero edilicio actual ya ha completado sus líneas generales.

Un cambio importante se da en 1919 cuando los aspirantes a clérigos se mudan a Santa Lucía. Los jesuitas aprovechan la ocasión para aumentar el alumnado externo. Desde entonces el Colegio Sagrado Corazón comienza a ser conocido como "Ex Seminario" a secas.

Otro giro digno de consideración lo detectamos en 1921 cuando comienza a funcionar el predio de La Floresta. La adquisición se debe a que los Compañeros de Jesús, incluso en nuestros días, extienden su docencia en los campamentos y encuentros de fin de semana.

Esta línea de educación global se afianza en 1945 con la adquisición de un cerro pelado frente al Arequita. Hoy tiene un lindo caserón, visible desde lejos y rodeado de abundantes árboles. A sus pies, el San Francisco forma una laguna generosa

En 1962 las adquisiciones se complementan con las cinco hectáreas del Parque Loyola, en Carrasco, donde acaba de inaugurarse un buen centro cubierto de unos mil metros cuadrados.

Mientras tanto, en 1945, el Seminario se extendía al otro lado de la calle Soriano con la escuela gratuita de San Ignacio. Hoy esta parte del edificio se ha dedicado a Educación Inicial y los primeros cuatro grados de Primaria.

Ese año 1962 resulta particularmente interesante para el historiador: el Sagrado Corazón se convierte en el primer instituto de religiosos con enseñanza mixta. La iniciativa comienza por Bachillerato y año a año progresa hacia los otros cursos. Como el número de alumnos aumenta, los jesuitas se ven obligados a repartirlo en dos turnos, uno por la mañana y otro a la tarde.

BibliotecaDesde 1987 se suceden las modernizaciones: el curso de preescolares, los salones para Informática, el complejo para Audiovisuales y una Biblioteca amplia que hoy es atendida por cinco empleados.

Para enfrentar los nuevos desafíos, la directiva del Colegio hace un alto y se dedica a estudiar el pasado y planificar el futuro. Luego de cuatro años de maduración, en 1991, deciden limitar el número de alumnos e introducir de nuevo el turno con doble horario. En esta modalidad los alumnos, desde 3º de Primaria hasta el fin del Ciclo Básico, deberán pasar dentro de los tutelares muros desde las ocho de la mañana hasta las cuatro y media de la tarde. Poco a poco, escalón por escalón, la medida se pone en práctica.

ComedorDesde 1994 Primaria recibe un buen empujón hacia adelante con la inauguración de "Lipibropos", la Biblioteca de los menores, el Laboratorio de Informática. El espacio para talleres de arte, los salones para música, el espacio cerrado para las clases de educación física de los años iniciales, el rincón de juegos para los más chicos. El edificio se expande, abre un nuevo portón y se cubre de flores.

Pese a tamaño adelanto, el Seminario, gordo de alumnos, sigue resultando flaco de espacio. Por eso, en 1996, los "padres", como dicen los muchachos a la directiva eclesiástica, abandonan sus habitaciones del primer piso para destinarlo a la labor docente y se retiran al tercero. Como al mismo tiempo algunos venerables ancianos ya han dado lo suyo, reciben una Enfermería que también sirve de primeros auxilios para alumnos y profesores. Pocos institutos docentes pueden contar con estas facilidades.

Estos nuevos espacios junto con un cuidado plan de refacción y construcción permiten seguir avanzando en la adecuación del edificio central. Contamos con comedor para los alumnos de 5º y 6º de Primaria, nueva cafetería para los alumnos del Ciclo Básico y Bachillerato, nuevos laboratorios para física, química y biología para los alumnos del Ciclo Básico, nuevo laboratorio de Ciencias para Primaria, dos nuevos espacios para usos múltiples y salón para teatro.

Una nueva planta con pisos para albergar los nuevos salones del Ciclo Básico, Salas de Profesores y de Responsables de Nivel y para atención de alumnos y familias. Este plan prevé para el futuro incrementar el número de salones del edificio central, reubicar oficinas y servicios, de tal manera que podamos albergar cuatro grupos por curso en régimen de jornada completa de 1º a 3º de Secundaria además de los cursos de Bachillerato.

En el 2003 se adquiere un nuevo predio por la calle Canelones de más de 2000 m.2 para la construcción de un Complejo Deportivo. El proyecto final con que estamos soñando incluiría canchas, piscina, auditorio y espacios para el desarrollo de distintas actividades.

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