Archive for marzo, 2010

Japoneses ganan el “Nobel” de arquitectura

Lunes, marzo 29th, 2010

Japoneses ganan el “Nobel” de arquitectura

Redacción

BBC Mundo

Se trata del cuarto Pritzker que reciben arquitectos japoneses.

Los japoneses Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa ganaron el Premio Pritzker 2010, considerado como la distinción más prestigiosa en el mundo de la arquitectura.

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El jurado del galardón que otorga la Fundación Hyatt de Chicago, Estados Unidos, destacó la exploración del espacio y el uso de los materiales de construcción por parte de Sejima y Nishizawa para crear “estructuras etéreas”, caracterizadas por la “ligereza, la transparencia y la sencillez”.

Los premiados “buscan las cualidades esenciales de la arquitectura de modo que su trabajo resulta en una aproximación directa, con economía de medios y contención”, según el jurado.

Kazuyo Sejima se convierte en la segunda mujer en lograr el Pritzker tras el iraní Zaha Hadid en 2004.

El galardón de Sejima y Nishizawa es el cuarto Pritzker que reciben arquitectos japoneses.

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Considerada como el Premio Nobel de la arquitectura y dotada con US$100.000, la distinción será entregada el 17 de mayo en Ellis Island, Nueva York.

La pareja es la creadora del Nuevo Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York.

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Como informa Lawrence Pollar, de la BBC, el Pritzker es otorgado por el conjunto de una obra arquitectónica y es altamente valorado por el prestigio que conlleva y las oportunidades de que se comisionen a los ganadores nuevos trabajos en todo el mundo.

La pareja profesional fundó hace 15 años el estudio Sanaa, que se ha encargado de construir obras en Japón, Estados Unidos y Europa.

Uno de los primeros proyectos del estudio fue el museo Ogasaware, en Nagano (Japón), un edificio levantado sobre una plataforma para preservar las ruinas de un castillo medieval.

Otras obras relevantes emprendidas por Sejima y Nishizawa son el Nuevo Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York y el Pabellón de Cristal en el Museo de Arte de Toledo, en Ohio (Estados Unidos).

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También son emblemáticos el edificio de Christian Dior, en el barrio de Omotesando, en Tokio (Japón), y el Centro Rolex, de Lausana (Suiza).

fuente BBC

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El tiranosaurio también vivió en el sur

Viernes, marzo 26th, 2010

El tiranosaurio también vivió en el sur

BBC Ciencia

El ejemplar era mucho más pequeño que los tiranosaurios gigantes como el T-rex.

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Científicos descubrieron la primera evidencia de que el tiranosaurio, el dinosaurio terápodo que vivió a fines del período Cretácico, vivió también en el hemisferio sur.

Anteriormente sólo se habían encontrado restos fósiles de tiranosaurio en el norte. Pero ahora, los investigadores afirman que un hueso de cadera hallado en Australia pertenece a un pariente sureño del famoso T-rex.

El resto óseo -dicen los investigadores en la revista Science- es de un animal de unos tres metros de largo que pesaba cerca de 80 kilos.

Este ejemplar es mucho más pequeño que el T-rex, que medía unos 12 metros y pesaba unas cuatro toneladas.

Pero los científicos creen que estos animales gigantes fueron los que evolucionaron más tarde en el linaje de los tiranosaurios.

El nuevo espécimen, conocido como NMV P186069, fue encontrado en la Cala del Dinosaurio, en Victoria, Australia.

Tal como explican los investigadores, el fósil -que tiene unos 110 millones de años- es una prueba clara de que los tiranosaurios habitaron los continentes del sur.

Distribución global

“Aunque tenemos sólo un hueso, éste demuestra que hace 110 millones de años los pequeños tiranosaurios se encontraban en todas partes del mundo”, afirma el doctor Roger Benson, del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Cambridge, Inglaterra y quien identificó el fósil.

“Este hallazgo tiene una gran importancia para la comprensión de cómo evolucionó este grupo de dinosaurios”.

Por su parte, el doctor Paul Barrett, del Museo de Historia Natural de Londres, afirma que “esta ausencia de tiranosáuridos en los continentes del sur resultaba cada vez más extraña, ya que los representantes de otros grupos de dinosaurios ‘norteños’ habían comenzado a aparecer en el sur”.

“Este descubrimiento demuestra que los tiranosáuridos fueron capaces de llegar a zonas del sur en el inicio de su historia evolutiva y también abre la posibilidad de que pueda haber más ejemplares en África, Sudamérica e India”, dice el experto.

Cuando los dinosaurios habitaron la Tierra, se formaron gradualmente los continentes a partir de un sólo supercontinente hasta que el mundo se transformó en lo que es hoy en día.

Continentes

El fósil es la primera evidencia de que los tiranosaurios también vivieron en el sur.

El tiranosaurio recién descubierto vivió a mediados de este rompimiento continental, cuando los continentes del sur -Sudamérica, Antártica, África y Oceanía- se separaron de los del norte, pero todavía no se habían separado entre ellos.

Tal como explica a la BBC el doctor Rogers, el hallazgo plantea interesantes preguntas sobre por qué el rey de esta familia de dinosaurios, el T-rex, no logró evolucionar en el hemisferio sur.

“Tenemos un excelente registro de fósiles de dinosaurios de todo el mundo, de la misma época del T-rex”, dice el científico.

“Y basándonos en esta información, estábamos seguros de que los tiranosuarios gigantes no habitaron el hemisferio sur. Pero este nuevo fósil, que es mucho más antiguo, indica que los antepasados del T-rex estaban distribuidos por todo el planeta”.

“Así que la gran pregunta es: ¿por qué no lograron evolucionar en el sur como evolucionaron en el norte?”.

Por ahora los investigadores sólo pueden especular y quizás con nuevos hallazgos de fósiles en el hemisferio sur puedan responder a ésta y a otras interrogantes.

fuente BBC

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Premio Alfaguara 2010

Martes, marzo 23rd, 2010

Rivera Letelier: “No sé nada de literatura, yo escribo”

Juan Paullier

BBC Mundo

Rivera Letelier ganó el Premio Alfaguara con su novela El arte de la resurrección.

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“Cambió la tranquilidad. No me he podido tomar mi taza de té acostumbrada de las cinco de la tarde. Pero bueno son los sacrificios que hay que hacer”. Con ironía, Hernán Rivera Letelier, ganador del XIII Premio Alfaguara de Novela por El arte de la resurrección, cuenta qué pasó luego de enterarse de la noticia.

Con ironía, porque este chileno de 50 años sabe lo que son los sacrificios. Durante cuarenta y cinco años sufrió las exigencias del desierto de Atacama, el lugar donde se crió, donde durante 30 años trabajó como minero y donde se forjó como escritor.

Las andanzas de un predicador que se cree reencarnado en Cristo en el desierto chileno en las primeras décadas del siglo XX, narradas en tono de realismo mágico, lo llevaron a embolsarse US$175.000 y una escultura.

Un premio que no desestima, pero coloca en el lugar que cree indicado.

“Más que el dinero, lo importante es que mi obra la van a leer más personas y en el fondo lo que uno busca cuando escribe es que lo lean”, le dice a BBC Mundo desde Antofagasta.

Y explica que el premio le va a sacar tiempo: “Voy a tener que dar muchas entrevistas, conferencias, viajar mucho, le va a quitar tiempo a mi ocio. Yo soy en verdad un ocioso. Yo no hago nada más que leer, escribir y hacer el amor”.
Entre la convicción y la sorpresa

Rivera Letelier cuenta que cuando se sienta a escribir una novela lo hace “pensando que es mi obra maestra, sino no me sentaría a escribirla. Y cuando envío una novela a un premio, la envío con la convicción absoluta de que esa novela gana”.

Esa convicción, que estuvo presente cuando mandó la copia bajo el seudónimo Manuel Madero, desapareció el lunes a las ocho y media de la mañana.

“Cuando me dijeron que gané no lo podía creer”, cuenta entre risas el escritor, ya galardonado por otras obras.
En mi escritura nada es consciente. No soy un teórico soy un práctico. No sé nada de literatura, yo sencillamente escribo. No soy un intelectual, los intelectuales trabajan a base de ideas y conceptos. Yo trabajo a base de intuición, imaginación, memoria… los intelectuales creen en lo que escriben, en sus títulos, en sus master. Yo no creo en lo que escribo, yo tengo fe en lo que escribo”. Y lo dice de forma convencidamente humilde Hernán Rivera Letelier, escritor chileno

El jurado –presidido por el escritor y periodista valenciano Manuel Vicent– destacó el “aliento y la fuerza narrativa de la novela, así como la creación de una geografía personal a través del humor, el surrealismo y la tragedia”.

Todos elementos que se plasmaron en el papel de forma inconsciente, reconoce el escritor.

“En mi escritura nada es consciente. No soy un teórico soy un práctico. No sé nada de literatura, yo sencillamente escribo. No soy un intelectual, los intelectuales trabajan a base de ideas y conceptos. Yo trabajo a base de intuición, imaginación, memoria… los intelectuales creen en lo que escriben, en sus títulos, en sus master. Yo no creo en lo que escribo, yo tengo fe en lo que escribo”. Y lo dice de forma humilde.

Una humildad forjada por la aridez del desierto y la rudeza de la mina. Una etapa de su vida -la de los 30 años como minero- que le dejó como legado a sus “amigos, arrugas en la cara y un porcentaje de tierra en mis pulmones”.

“Y me queda también un recuerdo muy lindo de ese desierto, que fue donde me críe, donde trabajé 30 años como un obrero, pasé peripecias increíbles, y me sirvió mucho para forjarme como escritor y como hombre”.
La enseñanza del desierto

“De no haber vivido los 45 años que viví en ese desierto, no sería un escritor. El desierto me enseñó a conocerme a mí mismo, a estar conmigo mismo, que es fundamental para escribir”, asegura.

Y el desierto está presente en El arte de la resurreción, una novela que el autor define como “la historia de un iluminado, un hombre que aparece diciendo que es la reencarnación de Cristo en su segunda venida, que aparece en el valle del Elqui, vestido como Cristo”.
Premio Alfaguara

* El premio Alfaguara de Novela se entrega a una obra inédita escrita en castellano.
* La obra ganadora de la décimo tercer edición del premio Alfagura de Novela fue escogida entre seis novelas por el jurado.
* Las seis últimas obras habían sido seleccionadas de un total de 539 manuscritos.

“Era un semianalfabeto pero apareció predicando, haciendo milagros, bendiciendo, bautizando, y cuando hablaba la gente quedaba oyéndolo con la boca abierta. Es la historia de este personaje en el desierto de Atacama en busca de una puta beata”.

El personaje Domingo Zárate ya había estado presente en otros libros de Rivera Letelier. Apareció en su primera obra, La Reina Isabel cantaba rancheras (1994), en Los trenes se van al purgatorio (2000) y en Mi nombre es Malarrosa (2008).

“Y cuando apareció por tercera vez me di cuenta en verdad que el Cristo me venía persiguiendo hacía 15 años para que contara su historia. Y tuve que hacerlo. Tuve que sentarme, y cantarla y contarla”, le explica a BBC Mundo.

¿Qué tanto hay de Rivera Letelier en el personaje? “El Cristo tiene mucho de mí. Yo me crié en un hogar con padres evangélicos. Mi papá, que también era un minero analfabeto, era un pastor evangélico y salía a predicar a las calles y me llevaba a que lo acompañara, siendo un niño yo”.

“Y cuando predicaba la gente se quedaba oyendo fascinada. Entonces ése es un mundo que yo conozco por dentro. Y creo que yo era el más indicado para contar y cantar la historia de este Cristo. La prédica de mi padre fue fundamental. Yo me crié con la Biblia en mi almohada. Entonces el lenguaje que se precisaba para contar esta historia estaba en mis genes”, agrega.

Dice que esta novela es lo mejor que ha hecho, “hasta el momento”. Pues no demora en aclarar: “Porque estoy empezando otra que creo va a ser mucho mejor que ésta”.

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Misión Joven – nº 398

Martes, marzo 23rd, 2010

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Homenaje a Juan Pivel Devoto 1910 – 1997

Lunes, marzo 22nd, 2010

Juan Ernesto Pivel Devoto, distinguido representante de la cultura nacional, tuvo una larga trayectoria intelectual y política, hombre de infatigable labor y sólida convicción, se destacó como Profesor, Historiador, Investigador, ocupó también, altos cargos de gobierno y administrativos, autor de una valiosa producción bibliográfica, prestigiosa y calificada, que rompe con la Historiografía tradicional, aplicando en sus obras, metodología e investigación, así como, una posición crítica.

Pivel Devoto, nació en Paysandú el 22 de marzo de 1910, hijo de Laura Devoto y Juan Pivel, tenía siete hermanos, realizó sus estudios primarios en dicha ciudad, en el Colegio de los Padres Salesianos.

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Muy joven se interesó por la lectura, entre los autores fue su preferido, Juan Zorrilla de San Martín, a la vez, que fue creciendo su gusto por la Historia nacional.

En 1919, se radicó con su familia en Montevideo, donde continuó sus estudios en los Talleres Don Bosco.

En esta etapa de su vida el gusto por la Historia se convierte en pasión, el influjo de Francisco Bauzá fue cómplice, junto a su interés por la vida política y social y su profundo nacionalismo, nace su vocación por la Historiografía.

Comenzó a frecuentar el Instituto Histórico, donde se rodeó de sobresalientes personalidades, Pablo Blanco Acevedo, Mario Falco Espalter, Gustavo Gallinal, entre otros.

Su interés por la Historia derivó en la investigación, como Investigador consideraba que la investigación debe ser “objetiva”, aunque no debe despegarse de la realidad política, así su militancia partidaria nunca lo apartó de su incansable tarea.

Sostenía que el Historiador, debe tener en cuenta la investigación documental, una de las principales fuentes incuestionable de la Historia.

En 1930, inicia la docencia, aceptando una cátedra en el Instituto “Gabriela Mistral”, sobre “Historia y Constitución”.

También aumenta considerablemente su actividad cultural, realiza tareas en el Instituto Histórico Geográfico y en el Archivo General de la Nación, además de colaborar con el Museo Histórico Nacional.

Realizó estudios de “Historia Diplomática” y en 1934, se traslada al Brasil, a realizar investigaciones documentales, junto a destacados investigadores, su resultado fue un riquísimo aporte a la Historiografía nacional.

En 1936, ingresó como Profesor de Historia Nacional en la Escuela Militar y en el Lico Francés, donde consolidó su vocación docente.

Apenas con 30 años, obtuvo el premio “Blanco Acevedo” de la Universidad de la República, por su brillante realización, “Historia de los Partidos Políticos”, una verdadera obra literaria.

Desde 1940 a 1982, se destacó en la Dirección del Museo Histórico, donde se dedicará afanosamente a recuperar el acervo cultural nacional.

Demuestran su interés, los proyectos de creación de los museos Pedro Figari, Rafael Barreras, Dámaso A. Larrañaga y Juan M. Blanes, así como su prédica a favor de la adquisición de obras de arte de pintores nacionales por parte del Estado.

La “Revista Histórica”, es otra de sus relevantes creaciones, una ardua tarea, cargada de dedicación y audacia, impulsadas por su desenfrenada vocación. Pero su obra cultural, no termina aquí, cabe resaltar que, con la colaboración de Lauro Ayestarán, inició en 1940, la sección de Musicología, instalado en Museo Romántico, además realizó un logro imprescindible, el archivo de los museos nacionales.

En 1941, dirigió la Comisión de Monumentos Históricos, con el objetivo de preservar y resaltar el patrimonio artístico nacional.

En 1954 fue electo para integrar el Consejo Departamental de Montevideo, su gestión se orientó, en líneas generales, al desarrollo cultural, concretó la recuperación del edificio del Cabildo, que pasaría al patrimonio municipal, su restauración y destino como museo, que se convertiría en orgullo de la ciudad, la creación de la Orquesta Sinfónica Municipal, las Bibliotecas Municipales, el traslado de la “Puerta de la Ciudadela” a su lugar original y como Presidente de la Comisión de Nomenclatura de Municipio inició el proyecto de obra sobre la nomenclatura de Montevideo, además de estimular la creación de museos.

Como ministro fundó el Instituto del Libro, el Taller de Restauración del Patrimonio Histórico, creó el Hogar Estudiantil de Treinta y Tres en 1967, forjó la restauración de monumentos históricos, instalación de galerías de arte, impulsó el otorgamiento de “premios literarios”, hizo realidad la importante “Casa de la Cultura”, con un fin sociocultural, además de promover subsidios gubernamentales a instituciones culturales y el fomento de publicaciones literarias y científicas.

Su brillante gestión, dio origen, en 1967, a la creación del Patrimonio Artístico Histórico y Cultural, el cual presidió.

Su trabajo no parecía tener límites, continuó con la docencia, y paralelamente fue director del Museo Histórico, miembro del Consejo Departamental de Montevideo por Partido Nacional, de 1955 a 1959, Presidente del SODRE, en el período 1959 a 1963 y Ministro de Instrucción Pública y Previsión Social, entre 1963 y 1967.

Hombre comprometido con la historia de su tiempo integra en 1970 el Directorio del Partido Nacional y 1983 en plena época dictatorial es nombrado Presidente del mismo.

Al restaurarse en el país las Instituciones democráticas es designado Presidente del CODICEN en 1985.

Le debemos también, su proyecto para la expropiación del predio en el que nació JOSE ARTIGAS, en Montevideo, en las calles Colón y Cerrito, valorando el patrimonio cultural.

La más destacada de sus realizaciones, fue la valiosa publicación del “Archivo Artigas”, su obra académica cumbre, de rigurosa investigación, contaría con el reconocimiento y apoyo del Ministerio de Educación y Cultura, creación de extensa difusión e incuestionable aporte a la cultura nacional, Pivel fue la piedra angular de su realidad.

A ello debemos agregar, la actuación como Vicepresidente de la Comisión de Autores Clásicos y la relevante “Colección de Clásicos Uruguayos”, otra obra apreciada que enaltece nuestra cultura.

Como representante de nuestra identidad cultural, nos enaltece como miembro del Comité Ejecutivo de la UNESCO en Uruguay.

En 1994, un quebranto de salud, lo alejó de su amada labor y el 11 de febrero de 1997 falleció, el país y la cultura nacional toda, perdía uno de sus más destacadas personalidades, pero fue tan intensa su labor que sigue aún vigente, hoy continúa y continuará, en cada emprendimiento, en cada realización y en cada esfuerzo por promulgar la cultura.

Sus discípulos más renombrados en Historiografía, lo representan, han demostrado con ejemplos su sólida formación, por sus notables obras e investigaciones, figuras como María Julia Ardao, Mateo Magariños, José Pedro Barrán, Benjamín Nahum, Elisa Silva, entre otros.

Por ello, su inspiración y ejemplo de laboriosidad nos obligan a continuar su tarea, éste es el mejor de los homenajes que podemos rendirle.

FUNCIONES, OCUPACIONES Y ACTIVIDADES REALIZADAS

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Ministro de Instrucción Pública y Previsión Social.

Director del Museo Histórico Nacional.

Presidente del S.O.D.R.E.

Presidente de la Comisión de Cultura del Ministerio de Instrucción Pública y Previsión Social.

Presidente de la Comisión de la Tradición.

Presidente de la Comisión de Nomenclatura del Municipio de Montevideo.

Presidente de la Comisión de Monumentos del Municipio de Montevideo.

Vicepresidente de la Comisión de Autores Clásicos Uruguayos.

Miembro de la Comisión Nacional de Monumentos Históricos.

Miembro de la Comisión Encargada de Restaurar los Edificios Históricos del Ministerio de Instrucción Pública y Previsión Social.

Miembro de la Comisión Encargada de Restaurar la Aduana de Oribe.

Miembro de la Comisión Nacional “Archivo Artigas”.

Miembro de la Comisión “Monumento a Leandro Gómez” en Paysandú.

Miembro de la Comisión “Monumento a Manuel Oribe”.

Miembro de la Comisión de Adquisiciones de Obras del Ministerio de Instrucción Pública y Previsión Social.

Miembro del Comité Ejecutivo de UNESCO en el Uruguay.

Miembro de la Comisión de Emisiones de Sellos.

Director de la Revista Histórica. Dirigió el Boletín del Ministerio de Relaciones Exteriores, la Revista del Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay y la Revista de la Sociedad de Arqueología en ciertos períodos.

Miembro de la Comisión Directiva del Anuario de Historia Argentina.

Autor de diversos prólogos y numerosos estudios publicados en la Prensa Nacional y Extranjera.

Desempeñó el cargo de Concejal por el Departamento de Montevideo en el período.

CATÁLOGO DE OBRAS

“La imprenta del Ejército Republicano, 1826 – 1828” en “Boletín del Instituto de Investigaciones Históricas”, Tomo 11, Págs. 157 a 166. Buenos Aires, 1930.

“Historia y Bibliografía de la Imprenta de la Provincia (1826 – 1828) y de la Imprenta San Carlos” en colaboración con Guillermo Furlong Cardiff S.J., en “Revista del Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay”, Volumen VII, págs. 39 a 124. Montevideo, 1930.

“La Misión de Nicolás Herrera a Río de Janeiro (1829 – 1830). Contribución al estudio de nuestra Historia Diplomática”, en “Revista del Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay”, Volumen VIII, págs. 5 a 137. Montevideo, 1931.

“La Misión de Francisco J. Muñoz a Bolivia (1831 – 1835). Contribución al estudio de nuestra Historia Diplomática”, en “Revista del Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay”, Volumen IX, págs. 213 a 298. Montevideo, 1932.

“De nuestra Historia Diplomática”, apartado del “Boletín del Ministerio de Relaciones Exteriores”, Imprenta “El Siglo Ilustrado”. Montevideo, 1933.

“General Fructuoso Rivera”, apartado del “Boletín del Ministerio de Relaciones Exteriores”, Volumen II, Nros. 4 y 5. Montevideo, 1933.

“Los Corsarios de Artigas”, apartado del “Boletín del Ministerio de Relaciones Exteriores”, Volumen II, Nros. 4 y 5. Montevideo, 1933.

“El Instituto Histórico y Geográfico Nacional 1843 – 1845. documentos que sirven para su Historia Pública”, en “Revista del Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay”, Volumen XI, págs. 180 a 216. Montevideo, 1934 – 1935.

“El Congreso Cisplatino (1821)”, en “Revista del Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay”, Volumen XII, págs. 111 a 372. Apartado de la “Revista del Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay”, editado por la Imprenta “El Siglo Ilustrado”. Montevideo, 1937.

“Las ideas políticas de Bernardo P. Berro”, en “Revista Nacional”, Volumen 129, págs. 335 a 361; id., Volumen 133, págs. 126 a 155; id., Volumen 134, págs. 263 a 298. Montevideo, 1938 – 1939.

“Las Imprentas Históricas que estuvieron al servicio de la causa de la Independencia 1826 – 1828”. Apartado del Nro 1 de la revista “Voluntad”, publicación de la Universidad del Trabajo del Uruguay. Montevideo, 1940.

“Exaltación de Artigas”, en revista “Voluntad”, publicación de la Universidad del Trabajo del Uruguay. Montevideo, 1940.

“Manuel José García y la Independencia del Uruguay”, en “Anuario de Historia Argentina”, Volumen I, págs. 109 a 127. Buenos Aires, 1940.

“El Proceso de la Independencia Nacional”. Clase dictada en el Primer Curso Sudamericano de Vacaciones, el 18 de enero de 1938. Montevideo, 1941.

“Historia de los Partido Políticos en el Uruguay”. Universidad de la República Oriental del Uruguay, Premio Pablo Blanco Acevedo, 2 Volúmenes, Tipografía Atlántida. Montevideo, 1942. Segunda Edición, Claudio García & Cía. Editores,

Tomo I, “Historia … (Años 1811 a 1865)”. Montevideo, 1942. Tomo II, “Historia … (Años 1865 a 1897)”. Montevideo, 1943. Tercera Edición dispuesta por la Cámara de Representantes, 2 Volúmenes, Imprenta Rosgal. Montevideo, 1994.

“Historia de la República Oriental del Uruguay, 1830 – 1930”, en colaboración con Alcira Ranieri de Pivel Devoto. Raúl Artagaveytia Editor. Montevideo, 1945.

Segunda Edición, impreso en Impresora Rex para Editorial Medina. Montevideo, 1956. Edición adaptada de la Tercera, en fascículos:

“El nacimiento de la República”, 1971;

“Rivera, Oribe y los orígenes de la Guerra Grande”, 1971;

“La Guerra Grande”, 1971; “El Uruguay a mediados del Siglo XIX”, 1972;

“Intentos de Consolidación Nacional (Primera parte 1852 – 1860), 1972;

“Intentos de Consolidación Nacional (Segunda parte 1860 – 1875)”, 1973;

“Militarismo y Civilismo (1875 – 1897)”, 1973;

“Uruguay a fines del Siglo XIX”, 1973;

“Colección Cien Temas Básicos”, Editorial Medina S.R.L. Montevideo.

“Los orígenes de la Imprenta en el Uruguay”. Montevideo, 1945.

“Uruguay Independiente 1811 – 1942”, en la Colección “Historia de América y de los Pueblos Americanos”, Volumen XXI. Editorial Salvat. Barcelona, 1949.

“La Imprenta de la Patria Vieja. 1815 – 1816”, en “Segunda Exposición Nacional de las Artes Gráficas”. Montevideo, 1950.

“Raíces Coloniales de la Revolución Oriental de 1811”. A. Monteverde. Montevideo, 1952. Segunda Edición ampliada impresa en Impresora Rex para Editorial Medina. Montevideo, 1957. Tercera Edición adaptada de la Segunda, en fascículos: “Artigas y su Tierra en la Colonia”, 1973; “El Arreglo de los Campos”, 1975. Colección Cien Temas Básicos. Impresa en Impresora Rex para Editorial Medina. Montevideo.

“Historia de los Partidos y de las Ideas Políticas en el Uruguay. Tomo II. La definición de los Bandos. 1829 – 1838”. Editorial Río de la Plata. Montevideo, 1956.

“La Guerra Grande 1839 – 1851”, en colaboración con Alcira Ranieri de Pivel Devoto, Editorial Medina. Montevideo, 1953. Segunda Edición, Montevideo, 1976.

“El Fin de la Guerra Grande”. Conferencia pronunciada en el Jockey Club de Montevideo en el Centenario de la Paz del 8 de octubre de 1851. Montevideo, 1953.

“Historia de los Límites del Río Uruguay”, en el “Boletín del Ministerio de Relaciones Exteriores”. Montevideo, 1953.

“Las Ideas Constitucionales del Dr. José Ellauri. Contribución al estudio de las fuentes de la Constitución Uruguaya de 1830”, en “Revista Histórica”, Volumen XXIII, págs. 1 a 192. Montevideo, 1955. Apartado del mismo año.

“El autor de la Música del Himno Nacional”, en “Revista Histórica”, Tomo XXVIII. Montevideo, 1958.

“La Casa del Cabildo de Montevideo y la tradición de la ciudad”. Montevideo, 1959.

“La Junta Montevideana de Gobierno de 1808. Estudio y contribución documental”, en “Revista Histórica”, Volumen XXXIII, págs. 373 a 901. Montevideo, 1963.

“Manuel Oribe. Semblanza del hombre, del soldado y del gobernante”. Montevideo, 1963.

“El Éxodo del Pueblo Oriental y la Tradición Nacional”. Montevideo, 1965.

“La conservación de los Monumentos Históricos Nacionales”, Ministerio de Instrucción Pública. Montevideo, 1967.

“Francisco Bauzá. Historiador y Adalid de la Nacionalidad Uruguaya. Luchador político y social”, 2 Volúmenes. Editorial Barreiro y Ramos. Montevideo, 1968.

“La Isla de Martín García”. Colección: Documentos de “El País”. Montevideo, 1969.

“La colonización en el Uruguay 1830 – 1876”. Editorial Barreiro y Ramos. Montevideo, 1972.

“Historia de los límites del Río de la Plata. Islas Martín García y Timoteo Domínguez”, dispuesta su publicación por la Cámara de Senadores. Montevideo, 1973.

“Martín García y Timoteo Domínguez son Uruguayas”. “Cuadernos de Marcha” Nro. 77. Montevideo, 1974.

“La Amnistía en la Tradición Nacional”, en colaboración con Alcira Ranieri de Pivel Devoto. Biblioteca “Por la Patria”. Montevideo, 1974; Segunda Edición, Montevideo, 1984.

“El Tratado del Río de la Plata. Réplica al Dr. Edison González Lapeyre”. A. Monteverde. Montevideo, 1974.

“La Epopeya Nacional de 1825”, dirigida conjuntamente con Alcira Ranieri de Pivel Devoto, con artículos propios y con colaboraciones de María Julia Ardao y Abelardo M. García Viera. Editorial Barreiro y Ramos. Montevideo, 1975.

“Contribución al estudio de la historia económica y financiera del Uruguay. Los Bancos. 1824 – 1868”, en “Revista Histórica”, Volumen XLVIII, págs. 1 a 428. Montevideo, 1976.

“Los bancos 1868 – 1876”, id., Volumen LI, págs. 1 a 1047. Montevideo, 1979. Existe apartado en dos volúmenes: Volumen I, A.

Monteverde y Cía. S. A. Montevideo, 1976; Volumen II, Editorial Barreiro y Ramos. Montevideo, 1979.

“La Revista Histórica. Su aporte a la Cultura Nacional. Índice analítico de autores y temas. 1907 – 1977”, en “Revista Histórica”, Volumen L, págs. 1 a 196. Montevideo, 1978. Apartado editado por A. Monteverde & Cía. S. A. Montevideo, 1978.

“De la Leyenda Negra al Culto Artiguista”, Tomo 171 de la Colección de Clásicos Uruguayos. Montevideo, 1977.

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Fuente: Archivo General de la Nación Datos sobre la vida y la obra

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