Archive for the ‘Psicología’ Category

¿Qué hace distintos a los gemelos idénticos?

Viernes, mayo 10th, 2013
Última actualización: Viernes, 10 de mayo de 2013
Gemelas idénticas

Con igualdad de genes y en un mismo entorno, ¿qué desencadena la diferencia? Los científicos aún lo desconocen.

¿Qué es lo que hace que dos personas genéticamente iguales y criadas en el mismo ambiente desarrollen personalidades distintas? ¿Es el carácter fruto de los genes o del entorno?

Inspirado por estos interrogantes un grupo de científicos alemanes investigó cómo se forma la individualidad en el cerebro. El estudio fue publicado en la más reciente edición de la revista Science.

La interacción entre los genes y el ambiente siempre ha generado mucho interés y es un tema recurrente cuando se habla de la educación de los niños.

“Dentro de la parte que está determinada por el ambiente, hay una subsección misteriosa”, le dijo a BBC Mundo Gerdd Kempermann, profesor de genómica de regeneración y académico en el Centro Alemán de Enfermedades Neurodegenerativas de Dresden.

Algunos ratones eran muy activos, y así se mantuvieron durante todo el experimento, explorando el entorno. Se los veía por todas partes. Mientras que otros eran menos flexibles en el uso del entorno, eran más de “estar en casa

Gerd Kempermann

“La de la experiencia: la experiencia diferencial que dos personas pueden tener dentro del mismo ambiente”, reveló.

“En nuestro estudio establecimos por primera vez un vínculo entre esta experiencia, este comportamiento diferencial, y modificaciones en la estructura cerebral, cambios que se pueden observar en el cerebro a nivel individual”, explicó Kempermann.

Según el investigador, es muy difícil para la ciencia capturar el individualismo en los seres humanos, y por eso su estudio se centró en ratones genéticamente iguales, como los gemelos.

Ratones idénticos con personalidades distintas

Durante tres meses cuarenta ratones genéticamente iguales corretearon a sus anchas por los cinco pisos de una jaula de unos 5 metros cuadrados de superficie.

Las distintas plantas estaban conectadas por tubos por los que los roedores podían moverse y había bebederos, comederos e incluso pequeñas casetas donde los animales podían reunirse distribuidos por toda la jaula.

Desde una perspectiva educativa y psicológica, los resultados de nuestro experimento sugieren que un entorno enriquecido fomenta el desarrollo de la individualidad

Ulman Lindenberger

Los investigadores vigilaron el comportamiento de todos los animales, sabían dónde estaba cada uno y cuánto se habían movido.

“Al final pudimos extraer una medición del comportamiento exploratorio de cada ratón”, explicó Kempermann.

“Y encontramos que esta medición se correlacionaba con la cantidad de nuevas células nerviosas generadas en el hipocampo”, añadió.

Según el investigador esta parte del cerebro de los ratones tiene una importancia crítica para el aprendizaje y la memoria.

Así que los investigadores pudieron establecer una relación directa entre la experiencia o el comportamiento individual de los ratones y los cambios específicos generados en una región cerebral.

“Algunos ratones eran muy activos, y así se mantuvieron durante todo el experimento, explorando el entorno. Se los veía por todas partes. Mientras que otros eran menos flexibles en el uso del entorno, eran más de “estar en casa”, describió Kempermann.

Según el estudio, los animales más exploradores generaron más neuronas nuevas que los animales más pasivos.

Ratones

Los resultados del estudio ofrecen por primera vez un modelo animal para resolver un misterio humano: cuánto contribuimos nosotros mismos a ser lo que somos.

La neurogénesis en los adultos, es decir la producción de neuronas nuevas en el hipocampo, permite que el cerebro reaccione de una manera flexible a la llegada de nueva información.

Este proceso observado en los ratones también ocurre en el hipocampo de los humanos adultos.

La gran pregunta que los científicos todavía no logran descifrar es por qué en el escenario de genes iguales y en el mismo ambiente la gente, o en este caso los ratones, se comportan de manera diferente.

“Lo que aún desconocemos es qué factores conducen a estas diferencias, al establecimiento de estos comportamientos estables”, admitió Kempermann, que espera poder investigarlo en el futuro.

“Sospechamos que es un proceso bidireccional: que los ratones tienen un cerebro distinto porque su comportamiento es diferente pero también que su comportamiento es diferente porque su cerebro es distinto. Es decir, creemos que hay un mecanismo de retroalimentación que con el tiempo los va separando y los va haciendo cada vez más diferentes”, explicó.

En esa dirección apuntan los resultados de este estudio, pero todavía queda mucho que demostrar.

Vida activa

los resultados son una evidencia más de cómo llevar una vida activa tiene influencias profundas sobre la estructura cerebral

Gerd Kempermann

Los investigadores creen que los resultados del estudio ofrecen por primera vez un modelo animal para resolver un misterio humano: cuánto contribuimos nosotros mismos a ser lo que somos.

Eso podría tener implicaciones para campos muy variados, como el aprendizaje y la memoria, la educación, la resistencia a una enfermedad o el envejecimiento exitoso, dijo Kempermann.

“Desde una perspectiva educativa y psicológica, los resultados de nuestro experimento sugieren que un entorno enriquecido fomenta el desarrollo de la individualidad”, dijo el profesor Ulman LindenberGerd, coautor del estudio.

“La palabra clave aquí es la plasticidad, y eso se refiere a cuán flexible, cuán adaptable es el cerebro para modificar su estructura de acuerdo a necesidades funcionales”, dijo Kempermann.

“Y los resultados son una evidencia más de cómo llevar una vida activa tiene influencias profundas sobre la estructura cerebral”, concluyó

La ira: un mal que afecta la mente y el cuerpo

Lunes, mayo 6th, 2013

El País digital

Expertos dicen que los ataques de ira no solo afectan al entorno sino también al propio cuerpo. Aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria, tensión arterial e incluso pérdida del conocimiento pueden ser algunas de las consecuencias.

lun may 6 2013 12:04

Es un viernes lluvioso, las calles están mojadas y el tráfico está insoportable. La gente va de afán. De pronto, un carro cierra a otro en la calle y por poco se estrellan. Uno de los conductores frena en seco y se baja del carro: grita como enloquecido y le pega a la ventana del otro. Ambos están por irse a los golpes. Esta situación es un reflejo de lo que un ser humano puede llegar a hacer cuando sufre un ataque de ira.

Lo que pocos saben es que estos fenómenos perjudican al cuerpo, en el plano físico y emocional, y lo exponen a un estado extremo del cual le toma tiempo recuperarse. Estos ataques repentinos no deben confundirse con el mal genio.

“Los primeros -afirma el psiquiatra Rodrigo Córdoba- son situaciones explosivas que no pasan por la conciencia, avasallan todos los sentimientos y no tienen ninguna forma de freno. El mal genio es una forma de funcionamiento que tienen las personas que, en ocasiones, es inapropiado, se caracteriza por la irascibilidad y puede hacer parte de su personalidad”. Estas situaciones pueden tener orígenes distintos.

Jorge Forero Vargas, presidente del Instituto para el Desarrollo de la Salud Emocional, explica que hay personas que han acostumbrado a su cerebro a responder de forma rápida a diferentes estímulos. “Cuando se ven sometidas a una situación particular en la que las cosas no salen como quieren -dice Forero- tienen ataques de rabia que terminan causándoles mucho daño físico y emocional, y afectar a las personas de su entorno”.

Por su parte, Ariel Alarcón, psiquiatra y psicoanalista, asevera que desde el psicoanálisis se consideran los ataques de ira como muestra de un desequilibrio narcisístico: “Cuando la autoestima y lo que da valor a la persona está vulnerado o amenazado, responde con rabia para defenderse”, dice.

El especialista añade que, incluso, algunos episodios de irritabilidad son bastante frecuentes dentro de la depresión. “Si ocurren de un momento para otro -sostiene- hay que tener cuidado, porque pueden indicar que hay depresión, sobre todo en ancianos y adolescentes. Incluso, hay algunos que suceden luego de ataques epilépticos, pues el cerebro dispara autónomamente la respuesta de la ira. En estos casos se debe descartar una alteración en el ritmo eléctrico del cerebro”.

Sufre el organismo

Estas reacciones ponen en funcionamiento todos los mecanismos de defensa del cuerpo; en ese estado se producen o elevan hormonas o sustancias que disparan la tensión arterial, aumentan las frecuencias cardíaca y respiratoria, dilatan los vasos sanguíneos del cerebro e incrementan la oxigenación neuronal.

Todo esto puede cerrar un círculo físico-emocional, que acaba aumentando el problema, pues al sentirse mal la persona físicamente (con palpitaciones, agitación y resequedad en la boca), la rabia se agudiza. Si el afectado mantiene por un tiempo prolongado esa espiral emocional, el cuerpo puede reaccionar desconectando al individuo de la realidad y hacerle perder el conocimiento.

“También -dice Forero- se aumenta el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares, cuando los episodios son frecuentes; además, la persona, que queda exhausta emocional y físicamente tras el gran gasto de energía, puede tardar días en recuperarse”. (El Universal/ GDA)


Telma Barreiro Trabajos en grupo

Lunes, mayo 6th, 2013

Telma Barreiro Conflictos en el aula

Lunes, mayo 6th, 2013

Revista Mente y Cerebro enero-febrero 2013

Miércoles, abril 10th, 2013