Archive for the ‘Química’ Category
Ralph A. Burns Fundamentos de Química (quinta edición)
Martes, abril 2nd, 2013Revista Investigación y Ciencia Marzo 2013
Martes, marzo 19th, 2013Revista Alambique Didáctica de las ciencias experimentales
Miércoles, marzo 6th, 2013Nobel de Química por trabajo clave para el futuro de los medicamentos
Miércoles, octubre 10th, 2012
El trabajo de Koblinka (izq.) y Lefkovitz podría llevar a medicamentos más efectivos.
Los estadounidenses Robert Lefkowitz y Brian Kobilka fueron galardonados con el Premio Nobel de Química 2012.
La Real Academia Sueca de Ciencias explicó que los dos investigadores se destacaron por su trabajo sobre cómo una familia de receptores permiten a las miles de milones de células de nuestro cuerpo percibir su entorno.
Se trata de un mecanismo tan crucial, que cerca de la mitad de los medicamentos producidos por la industria farmacéutica funcionan interactuando precisamente con esos receptores, llamados receptores acoplados a proteínas G (G protein linked receptors, GPLR). La Academia señaló que el trabajo de Lefkowitz y Kobilka podría llevar a medicamentos más efectivos y con menos efectos secundarios.
Los receptores acoplados a proteínas G traducen los cambios fuera de la célula en información que genera respuestas.
Los receptores acoplados a proteínas G se encuentran en la membrana exterior de las células. Cuando hay cambios, por ejemplo, en los niveles de adrenalina o neurotransmisores como la serotonina, los receptores son los que perciben estas moléculas fuera de la célula activando la comunicación con el interior de la misma y finalmente su respuesta.
Los cruciales GPLR son los que permiten que medicamentos para la presión alta, el mal de Parkinson, la migraña o problemas psiquiátricos entre otros tengan efecto.
Sven Lidin, de la Academia Sueca, inició el anuncio con un grito frente a los periodistas reunidos en la sala. “La descarga de adrenalina que se obtiene cuando uno se asusta”, explicó, “es sólo una manifestación de esta vasta red de receptores que comunica una señal química a través de miles de millones de células, traspasando membranas celulares de otro modo impenetrables”.
Explicando la concesión del galardón, una de las científicas de Academia pidió una taza de café, diciendo a continuación a la prensa internacional: “sin esos receptores cruciales no podría ver, oler ni saborear este café”.
Existen más de 1.000 GPLR, que fueron comparados por científicos de la Academia a recepcionistas que hablan en diferentes idiomas, respondiendo a diferentes hormonas o neurotransmisores y causando respuestas en las células.
“Emocionado”
Lefkovitz y Kobilka trabajaron juntos en el Instituto Médico Howard Hughes en Maryland. Kobilka se encuentra actualmente en la Universidad de Stanford.
Momentos después del anuncio, Lefkovitz recibió una llamada que fue transmitida en vivo. El científico señaló que los GPLR se encuentran “posicionados en forma crucial para regular cada uno de los procesos fisiológicos de los seres humanos”.
Los receptores GPLR fueron equiparados a recepcionistas de las células que hablan diferentes idiomas.
“Me siento muy emocionado”, dijo el investigador.
“Estaba profundamente dormido y como duermo con tapones en los oídos no escuché el llamado, pero mi esposa me dio un codazo. Recibir el premio fue un shock y una gran sorpresa. Sólo he alcanzado a hablar por Skype con Brian”, dijo Lefkovitz, refiriéndose al otro galardonado.
El premio está dotado con ocho millones de coronas suecas, cerca de US$1,2 millones.
El anuncio del Premio Nobel de Química sigue al de los galardones en Medicina, en lunes, y Física, el martes. El premio de Medicina fue concedido al británico John B. Gurdon y al japonés Shinya Yamanaka por sus investigaciones en el campo de las células madre, que han “revolucionado” la comprensión científica de cómo “se desarrollan las células y los organismos”.
El Nobel de física fue otorgado a los expertos en física cuántica Serge Haroche, de Francia, y David J. Wineland, de Estados Unidos, por sus trabajos sobre la interacción entre la luz y la materia que podría llevar a la creación de computadoras superrápidas.
Este jueves se anunciará el premio en Literatura y el viernes el Nobel de la Paz. El último en ser anunciado, el próximo lunes, es el premio de Economía.
Viaje al interior de una molécula
Jueves, septiembre 20th, 2012Redacción
BBC Mundo
La nueva técnica permite captar imágenes de los enlaces entre átomos de carbono, dispuestos en hexágonos. Foto: IBM
Una foto pionera. Una imagen que emociona por que, por primera vez, la humanidad cuenta con la tecnología para asomarse al interior de moléculas un millón de veces más pequeñas que una pulga.
Científicos del centro de investigaciones de IBM en Zurich junto a colegas de Francia y España lograron la primera foto de los enlaces atómicos dentro de una molécula. La imagen fue destacada en la portada de la revista Science.
BBC Mundo invitó a uno de los autores del trabajo, el Dr. Diego Peña Gil, de la Universidad Santiago de Compostela, a compartir por qué su trabajo es crucial para la tecnología del futuro y por qué la foto del enlace conmueve a los científicos.
“Imagínense por un momento que tienen que construir una casa. Con sus propias manos. Será sin duda una tarea ardua, en la que el resultado final y el tiempo dedicado dependerá de sus habilidades y de los medios con los que dispongan. Pero posiblemente, tarde o temprano, lo conseguirán. Imagínense ahora que tienen que construir esa casa con los ojos tapados. Difícil, ¿no?.
“Tenemos que “construir” objetos muy pequeños llamados moléculas casi a ciegas. Objetos que miden menos de un nanómetro, la millonésima parte de un milímetro, un millón de veces más pequeños que una pulga”
Dr. Diego Peña Gil
Pues a una tarea similar nos enfrentamos miles de químicos todos los días. ¡Tenemos que “construir” objetos muy pequeños llamados moléculas casi a ciegas!. Objetos que miden menos de un nanómetro, la millonésima parte de un milímetro: un millón de veces más pequeños que una pulga, o mil veces más pequeños que una bacteria.
Las moléculas son tan pequeñas que no podemos verlas mientras las construimos, y tenemos que emplear métodos indirectos, donde analizamos muestras con millones de estos objetos para saber si hemos conseguido enlazar los átomos, las unidades que forman las moléculas, como realmente queríamos. Y ojo, es muy importante que los átomos estén enlazados en una molécula de forma correcta, porque de ello dependen sus propiedades. Así, podremos obtener un fármaco concreto, o un material novedoso, o un colorante, o un aditivo alimentario, etc. en función de la forma en la que enlacemos sus átomos.
Diego Peña Gil, Alejandro Criado y Enrique Guitián del CIQUS en la Univ. de Santiago de Compostela, son parte del equipo de investigación.
Diego Peña Gil, Alejandro Criado y Enrique Guitián del CIQUS, Universidad de Santiago de Compostela, son parte del equipo de investigación.
Un ejemplo reciente de construcción de uno de estos nano objetos es la síntesis de una molécula denominada dibenzonaftoperileno (DBNP), llevada a cabo en nuestros laboratorios del Centro de Investigaciones en Química Biológica y Materiales Moleculares (CIQUS) de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) en España. Nos interesaba esta molécula porque podría tener aplicaciones en la fabricación de dispositivos electrónicos como las células solares o los transistores orgánicos.
¿Pero cómo sabemos que realmente obtuvimos 10 miligramos de DBNP?
¿Magia o ciencia?

Hasta hace poco sólo contábamos con datos obtenidos mediante técnicas indirectas como la Resonancia Magnética Nuclear (RMN) o la espectrometría de masas, resultado de analizar muestras que contienen millones de moléculas de DBNP.
Pero ahora, como se describe en el trabajo publicado en Science, gracias a nuestros colegas especialistas en Microscopía de Fuerza Atómica (AFM) del laboratorio de IBM en Zurich, disponemos de un método directo para saber si realmente hemos sintetizado la molécula DBNP. Mediante esta técnica podemos obtener una imagen de DBNP con una resolución atómica. Recuerde que esta molécula mide aproximadamente un nanómetro (la millonésima parte de un milímetro).
Los científicos de IBM utilizaron un microscopio AFM con una punta de sonda que termina en una única molécula de mónoxido de carbono (CO). La molécula de DBNP se deposita sobre una superficie y la punta de la sonda oscila con una pequeña amplitud sobre ella. Se miden las fuerzas entre la punta y la molécula de DBNP para crear una imagen. Es algo similar a un lector de Braille, pero a escala namométrica. La molécula de CO en la terminación de la punta actúa como una potente lupa para revelar la estructura atómica del DBNP, incluyendo sus enlaces.

En la imagen arriba vemos los enlaces que unen los átomos de carbono de la molécula. Aparecen como líneas de color verde. Estos enlaces están formados por electrones que comparten dos átomos de carbono. Los átomos de carbono no se ven, pero están al final de cada una de esas líneas. Los colores representan las diferentes fuerzas que detecta la punta de la sonda del microscopio al pasar por encima de la molécula.
Los hexágonos son la forma en que se disponen los átomos de carbono en esta molécula. ¿Significa esto que la realidad es así, que la vida tiene esas formas hexagonales? ¡Es real! La disposición de atomos formando hexágonos es muy común en el mundo molecular. También forman otros ciclos (3, 4, 5, 7, etc.) pero los ciclos de 6 miembros son los más abundantes.
Es real y abundan moléculas en nuestro cuerpo que tienen estas agrupaciones de átomos formando hexágonos.
Las estructuras que sintetizamos y observamos en este trabajo son pequeños trozos de grafeno. De hecho los llamamos nanografenos. Las propiedades del grafeno dependen de lo perfecta que sea su red hexagonal de enlaces que unen sus átomos de carbono y de cómo es su periferia. La nueva técnica nos permitirá analizar los detalles de distintos tipos de grafeno, identificando defectos en su red hexagonal. Y esto nos permitirá desarrollar grafenos a la carta, en función de la aplicación que necesitemos.
Con este trabajo se abre una ventana al mundo molecular. Esta técnica es lo más parecido a fotografiar moléculas, el sueño de los químicos. Sin duda recuerda al enunciado de la tercera ley de Clarke, el autor de ciencia ficción famoso por 2001, Odisea del espacio: “Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”.












