Una mirada a la historia

AFP

Estamos en 1930: Constantinopla pasa a llamarse oficialmente Estambul, se descubre Plutón y la escritora británica Agatha Christie publica su primera novela de Miss Marple. ¿Y qué más pasó en aquellas fechas? Ese año de 1930, además, está escrito con letras de oro en la historia del balompié, pues fue testigo de la celebración en Uruguay de la primera Copa Mundial de la FIFA.

Un total de 13 equipos, cuatro europeos, ocho sudamericanos y una selección que representaba a Estados Unidos, disputaron el torneo, al que accedieron por invitación y no mediante una fase de clasificación. El sorteo de los grupos no se celebró hasta que las distintas selecciones llegaron a suelo uruguayo. Al final del campeonato, en el que pudo verse un fútbol de inmejorable calidad, fueron los anfitriones quienes superaron a todos sus rivales y levantaron hacia el cielo el trofeo que mostraba la imagen de la diosa griega de la victoria.

Cuatro años más tarde, en Italia, el interés fue mucho mayor: 32 países disputaron una ronda clasificatoria, de la que surgieron los 16 equipos que se enfrentaron en la fase final. Al término del torneo, fueron de nuevo los anfitriones quienes se coronaron campeones.

¿Se cumpliría esa tendencia en la tercera edición de la Copa Mundial, celebrada en Francia? Pues no. Aun cuando los Bleus llegaron a los cuartos de final, cayeron derrotados a manos de los vigentes campeones. La Squadra Azzurra fue quien, el 19 de junio de 1938, volvió a hacerse con el cetro del fútbol mundial por segunda vez consecutiva y se asentó así entre las grandes potencias del deporte rey.

A causa de la Segunda Guerra Mundial, el torneo dejó de celebrarse durante doce años. En 1950, por fin, las mejores selecciones del mundo volvieron a enfrentarse. Se cuenta que, durante toda la guerra, Ottorino Barassi, Vicepresidente de la FIFA, ocultó el trofeo en una caja de zapatos debajo de su cama. Por otro lado, en honor del Presidente de la FIFA, Jules Rimet, que durante el conflicto había hecho cuanto estaba en su mano para mantener intacto el espíritu del fútbol, la estatuílla de la Copa Mundial había pasado a denominarse en 1946 ”Trofeo Jules Rimet”.

En 1950 fueron de nuevo 13 equipos los que disputaron el campeonato celebrado en Brasil. Tras una liguilla, la anfitriona, Suecia, España y Uruguay llegaron a la ronda final. La Canarinha precisaba un solo punto en su partido contra Uruguay, pero cayó derrotada por 1-2 ante los cerca de 200.000 espectadores que abarrotaban el estadio Maracanã de Río de Janeiro, en una de las mayores sorpresas de la historia de las Copas Mundiales.

La segunda sensación no se hizo esperar demasiado. Cuatro años más tarde se produjo el llamado “milagro de Berna”: la selección de la República Federal de Alemania ganó la Copa Mundial de 1954, celebrada en Suiza. Allí, el once entrenado por Sepp Herberger se impuso por 3-2 a la todopoderosa Hungría. Ese campeonato, además, fue el primero en el que todos los jugadores lucieron un dorsal en sus camisetas.

La Copa de 1954 fue un éxito sin precedentes: en la fase de clasificación se logró un nuevo récord de participantes. La Confederación Asiática de Fútbol, fundada ese año, envió a dos representantes, Japón y Corea. Y África, a su vez, contó con la presencia de Egipto en un torneo que ya podía llamarse mundial con toda propiedad. En total fueron 16 las selecciones que se citaron en la fase final, disputada en suelo helvético, tres más que en Brasil en la edición anterior. Ese número de equipos permanecería inalterable hasta la Copa Mundial de 1982, celebrada en España, donde se elevó hasta los 24 participantes.

La cita de 1958 en Suecia giró en torno a un joven de apenas 17 años, apodado Pelé, que se coronó campeón de la Copa Mundial con Brasil por primera vez. El francés Just Fontaine anotó 13 goles en el certamen, un récord que aún hoy continúa vigente. Ese año se disputó también el primer partido en la historia del campeonato que terminó con un marcador de 0-0: un Inglaterra-Brasil. Por primera vez, además, se retransmitió el evento a todo el mundo.

Brasil se proclamó campeona de nuevo en Chile, cuatro años más tarde, y 1966 fue testigo de una nueva victoria de una selección anfitriona: la coronación de Inglaterra desató la alegría de los inventores del fútbol.

En México 1970, la Seleção ganó su tercer título y, por primera vez en la historia, se llevó en propiedad el Trofeo Jules Rimet a Sudamérica. En aquella cita no fue expulsado ningún jugador, con lo que se igualó el récord de juego limpio de 1950. Además, se introdujeron las sustituciones y se adoptó el uso de las tarjetas amarilla y roja. Otra de las novedades de la 9ª edición del campeonato fue la retransmisión de los partidos en color.

La RF de Alemania se hizo con el nuevo trofeo de la Copa Mundial de la FIFA en la cumbre celebrada en su país en 1974. Allí se pudo disfrutar del inconfundible “fútbol total”, el estilo ofensivo practicado por una selección holandesa comandada por Johan Cruyff y Johan Neeskens que se quedó a las puertas de la victoria.

Otra potencia futbolística, que había contado con poco reconocimiento en el mapa del balompié, vio cómo las cosas habrían de cambiar en 1978: Argentina no solo dio la bienvenida a las mejores selecciones en su país, sino que además logró levantar el codiciado trofeo por primera vez en su historia. Una curiosidad: a pesar de que cuatro años más tarde la fase final del certamen contó con 24 equipos, la elegante Holanda, subcampeona en 1974 y 1978, no estuvo entre ellos.

Lo que es Pelé para Brasil, lo es sin duda Diego Maradona para Argentina. El Pelusa llevaría a laAlbiceleste en México 1986 a su segundo título mundial y, cuatro años más tarde, a la final contra Alemania. Sin embargo, sería la Mannschaft, dirigida por Franz Beckenbauer, quien tendría el honor, al igual que Brasil e Italia, de llamarse tricampeona desde ese momento. Argentina se convirtió en la primera selección incapaz de marcar ni un solo gol en una final y terminó el partido, también por primera vez en la historia de las Copas Mundiales, con nueve jugadores, debido a dos expulsiones.

En Estados Unidos 1994, 147 países tomaron parte en la competición preliminar de la Copa Mundial, un nuevo récord hasta entonces. De ellos, 24 se aseguraron el billete para la fase final. Por primera vez, la final de la prueba reina tuvo que decidirse en la tanda de penales: Brasil derrotó a Italia y se convirtió en el primer tetracampeón del mundo.

Las siguientes ediciones sirvieron para establecer nuevos récords: la 16ª edición de la Copa Mundial de la FIFA 1998 fue el torneo más grande de todos los tiempos. La fase final contó con 32 países y se disputaron 64 encuentros. Zinédine Zidane llevó a la anfitriona Francia a una victoria histórica.

Gracias a su quinto título, obtenido en Asia, Brasil es la única selección que puede gloriarse de haber ganado la Copa Mundial de la FIFA en todos los continentes en que se ha celebrado. En 2006, las tricampeonas Italia y Alemania se vieron las caras en semifinales y, tras derrotar a los anfitriones, el equipo capitaneado por Fabio Cannavaro se impuso a Francia en el último partido en la tanda de penales para añadir una cuarta estrella a su camiseta.

¿Y 2010? Parece inevitable que se establezcan nuevos récords y se escriban anécdotas indelebles: por fin se celebra una fase final en suelo africano. ¿Logrará Brasil su sexto título y en otro continente? ¿Conseguirá igualar Italia a la Canarinha con cinco coronas? ¿Habrá llegado acaso la hora de hacer historia en el mundo del fútbol para alguna selección de África? Ocurra lo que ocurra, todo está listo, ¡y apenas quedan unos días para el partido inaugural!

fuente FIFA

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